El nuevo reporte del INEGI sobre el Producto Interno Bruto por Entidad Federativa dejó a Oaxaca en el centro de la conversación pública. El documento confirma que la economía estatal creció 5.4 % en 2024 inegi.org.mx, un avance que supera el promedio nacional y que ahora se convierte en un argumento de peso para quienes disputan el rumbo político del estado. No es un dato aislado. El PIB a valores constantes alcanzó 467 374 millones de pesos, mientras que el nominal llegó a 631 308 millones inegi.org.mx. Las cifras reordenan prioridades y abren un espacio de competencia narrativa entre gobierno, oposición y sectores productivos.
El crecimiento se explica por el impulso de las actividades secundarias, que avanzaron 13.7 %. La construcción, con un aumento de 23 %, se convirtió en el motor más visible del año, seguida por un incremento de 9 % en las industrias manufactureras inegi.org.mx. El comercio al por menor también aportó dinamismo con un alza de 2.9 %. En contraste, los servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos retrocedieron 11.1 %, un recordatorio de que el turismo no logró sostener el ritmo de otros sectores.
Las actividades primarias crecieron 1.4 %, impulsadas por un aumento de 1.8 % en la agricultura. Las terciarias avanzaron 1.3 %, con incrementos en comercio al por mayor, comercio al por menor, servicios profesionales y actividades gubernamentales inegi.org.mx. La estructura del PIB nominal muestra un predominio de las actividades terciarias, que representan 55.5 % del total, seguidas por las secundarias con 35.3 % y las primarias con 4.5 %. Los impuestos sobre los productos netos aportaron 4.7 %.
En el terreno político, estas cifras no pasan desapercibidas. El gobierno estatal las presenta como evidencia de que la inversión pública y los proyectos de infraestructura están dando resultados. La oposición, por su parte, insiste en que el crecimiento se concentra en sectores específicos y no resuelve desigualdades históricas. El retroceso en servicios turísticos alimenta ese argumento.
El comunicado del INEGI se convierte así en un documento clave para evaluar políticas y anticipar tensiones. Oaxaca inicia 2025 con un escenario económico más sólido, pero también con la exigencia de traducir ese crecimiento en beneficios tangibles. Los números están sobre la mesa y cada actor político intenta apropiarse de ellos para sostener su versión de la realidad.
