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Ejercer una masculinidad diferente a la tradicional conlleva a la igualdad

· Necesario establecer en las instituciones mecanismos que promuevan la igualdad entre hombres y mujeres, para impedir que se siga limitando el goce y ejercicio de sus garantías fundamentales.

Aunque actualmente existen diversos instrumentos normativos que establecen a nivel internacional, nacional y estatal, bases formales para diseñar políticas que garantizan las diversas dimensiones de la igualdad de género, es relevante para el Poder Judicial del Estado (PJE), seguir abonando en la construcción de un modelo social democrático, más justo e igualitario, donde los derechos de cada persona se respeten y prevalezca una relación de igualdad entre hombres y mujeres.

Por ello, la Dirección de Derechos Humanos del Consejo de la Judicatura, en vinculación con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), realizaron el curso taller “Masculinidades”, impartido por la maestra Lucía Rodríguez Quintero, Subdirectora de Programas sobre Asuntos de la Niñez y la Familia de la CNDH.

Al exponer el módulo “Masculinidades: prácticas y políticas institucionales para garantizar el ejercicio pleno de derechos”, Rodríguez Quintero explicó que es necesario establecer en las instituciones mecanismos que promuevan no solo en el ámbito jurídico sino también en lo laboral, civil, económico, educativo, social y político, la igualdad entre hombres y mujeres, para impedir que se siga limitando el goce y ejercicio de sus garantías fundamentales.

“En los últimos años hemos visto grandes avances en la agenda de género a nivel nacional y estatal, Oaxaca es un claro ejemplo de ello al ocupar por primera vez una mujer la titularidad del PJE; estamos siendo testigos de cómo muchas mujeres están expandiendo sus horizontes, ocupando roles que tradicionalmente habían sido exclusivamente masculinos”, manifestó la ponente.

Ante la asistencia de servidoras y servidores judiciales, la Subdirectora de asuntos de la familia de la CNDH explicó que el concepto de “lo masculino” deriva de una construcción social, su significado se modifica en consonancia con los cambios ideológicos, económicos y jurídicos de cada sociedad, por lo cual es necesario hacer un replanteamiento en los procesos de institucionalización y eficacia de los derechos de las mujeres para acotar la brecha con aquellos roles estereotipados de hace años.

Igualmente, la funcionaria de la CNDH, apuntó que es necesario reflexionar sobre cuáles serían los beneficios si los hombres deciden ejercer una masculinidad diferente a la tradicional asignada y que en ocasiones puede traer graves consecuencias como la violencia familiar o la violencia contra mujeres.

En este orden de ideas, Lucía Rodríguez enfatizó que juzgadoras y juzgadores deben tomar en cuenta al emitir sus resoluciones la perspectiva de género con el propósito de lograr la equidad y de lo cual hay avances, ya que los códigos civiles y familiares de todas las entidades, establecen la igualdad de derechos y obligaciones para ambos cónyuges: vivir juntos, ser fieles, sexualidad afectiva y respetar las relaciones familiares; en lo referente a la guarda y custodia, en Oaxaca y otros 25 estados, no se le da preferencia a la madre por el hecho de ser mujer, sino que es facultad del juez y con base en el Interés Superior del Niño.

En el taller, que se desarrolló durante dos días, se abordaron también temas como el concepto, características, tipos y expresiones de la masculinidad y sus efectos en las diversas esferas de la vida como la salud, la familia, la pareja, el trabajo, la violencia, entre otros.

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