La actividad agropecuaria del país operó en 2025 bajo condiciones complejas que combinaron variaciones climáticas, afectaciones biológicas y cambios en los costos de producción. A pesar de ello, el sector mantuvo niveles significativos de producción agrícola y pecuaria que permiten dimensionar su papel en la seguridad alimentaria nacional.
El comportamiento de la superficie agrícola mostró estabilidad en la distribución entre riego y temporal, mientras que los cultivos anuales y perennes conservaron proporciones similares a años anteriores. La producción de granos, frutos, hortalizas e industriales reflejó ajustes derivados de prácticas técnicas, disponibilidad de insumos y condiciones ambientales.
Según los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria 2025 del INEGI, la superficie agrícola nacional alcanzó 22.9 millones de hectáreas con predominio de cultivos anuales. La superficie sembrada de granos fue de 10.3 millones de hectáreas con 30.8 millones de toneladas producidas. En frutos se registraron 1.8 millones de hectáreas y 15.5 millones de toneladas, mientras que las hortalizas sumaron 601 mil hectáreas y 7.9 millones de toneladas. Los cultivos industriales alcanzaron 2.2 millones de hectáreas y 64 millones de toneladas.
El uso de fertilizantes químicos se mantuvo como práctica central en agricultura a cielo abierto con 77.5 por ciento de unidades de producción que los aplicaron. La urea fue el insumo más utilizado con 9.8 millones de hectáreas fertilizadas. En abonos naturales se aplicaron 5.9 millones de toneladas en 27.7 por ciento de las unidades. Las semillas criollas predominaron en arroz, avena, cebada, frijol y maíces, mientras que la semilla mejorada destacó en soya y la certificada en trigo y sorgo.
En producción pecuaria se registraron 24 millones de bovinos, 15.3 millones de porcinos y más de 611 millones de pollitos en grandes unidades avícolas. La producción diaria de leche de vaca alcanzó 32.9 millones de litros y la producción de huevo para plato llegó a 6 mil 678 toneladas.
Las afectaciones climáticas impactaron a 58.2 por ciento de las unidades de producción, principalmente por sequías, vientos e inundaciones. Los factores biológicos afectaron a 36.8 por ciento de las unidades, sobre todo por plagas y enfermedades. Además, 91.8 por ciento reportó problemas generales como altos costos de insumos, pérdida de fertilidad del suelo y dificultades de comercialización.
La mano de obra permanente alcanzó 13.3 millones de personas y se registraron 17.7 millones de puestos de trabajo como personas jornaleras. La participación de mujeres fue de 24.4 por ciento en mano de obra permanente y de 14.3 por ciento en puestos de jornal. La población productora se concentró en rangos de edad entre 46 y 65 años.
