El comportamiento del gasto de los hogares mexicanos en 2025 mostró una estructura marcada por la estabilidad en los rubros esenciales y por ajustes trimestrales que reflejaron cambios en hábitos de consumo y condiciones económicas. La medición anual evidenció que el gasto corriente total por hogar alcanzó 24 801 pesos mensuales, integrado por componentes monetarios y no monetarios que evolucionaron de manera diferenciada a lo largo del año.
El análisis del gasto corriente monetario confirmó que los hogares destinaron la mayor proporción de sus recursos a alimentos, bebidas y tabaco, con 34.9 por ciento del total mensual. Transporte y comunicaciones se mantuvo como el segundo rubro más relevante, con 20.0 por ciento. En contraste, categorías como vestido y calzado y salud registraron variaciones más pronunciadas entre trimestres, lo que evidenció sensibilidad frente a factores estacionales y cambios en precios.
La información proviene del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que reportó que el gasto corriente total mensual se integró por 19 310 pesos monetarios y 5 491 pesos no monetarios. Entre el segundo y el tercer trimestre se observó un incremento de 3.7 por ciento en el gasto total, impulsado por aumentos tanto en el componente monetario como en el no monetario.
El gasto en alimentos, bebidas y tabaco se mantuvo estable durante el año y representó más de una tercera parte del gasto monetario. Los hogares destinaron más recursos a carnes, cereales y verduras, mientras que los desembolsos menores correspondieron a tabaco, azúcar y especias. Las variaciones trimestrales mostraron incrementos en productos como tabaco y especias, así como disminuciones en alimentos consumidos fuera del hogar y pescados y mariscos.
Las diferencias entre localidades urbanas y rurales fueron significativas. En zonas rurales, 40.3 por ciento del gasto monetario se dirigió a alimentos, bebidas y tabaco, mientras que en áreas urbanas esta proporción fue de 33.9 por ciento. Los hogares urbanos asignaron más recursos a educación y esparcimiento y a vivienda y servicios, lo que reflejó patrones de consumo asociados a infraestructura y disponibilidad de servicios.
Los servicios del hogar también mostraron variaciones relevantes. El gasto en electricidad aumentó en la segunda mitad del año, mientras que el acceso a internet registró incrementos consecutivos, lo que evidenció una mayor demanda de conectividad. En transporte público, el servicio de combi o microbús concentró el mayor gasto, seguido del taxi y el autobús urbano y suburbano. Modalidades como transporte mediante aplicaciones mostraron incrementos hacia el cierre del año.
Las erogaciones financieras y de capital promediaron 4 107 pesos mensuales y presentaron variaciones importantes en pagos con tarjeta de crédito y depósitos en cuentas de ahorro. Entre entidades federativas, Ciudad de México, Querétaro y Nuevo León registraron los gastos más altos, mientras que Chiapas, Campeche y Tabasco se ubicaron en los niveles más bajos.
