+ Discurso completo del Gobernador Alejandro Murat Hinojosa
En el último día de su gira por el sureste del país, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio el banderazo al inicio de obras de rehabilitación de la vía del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec en su tramo Medias Aguas, Veracruz – Salina Cruz, Oaxaca.
El mandatario resaltó que este corredor impulsará el desarrollo en el sur y sureste del país que históricamente han sido abandonados.
Como parte de este proyecto se construirán 10 parques industriales de entre 500 y mil hectáreas, lo que generará empleos y hará que la migración no sea forzada por la necesidad de oportunidades de los habitantes de la región.
Anunció que el gobierno federal dará estímulos fiscales a las empresas que establezcan sus fábricas en el Istmo de Tehuantepec, por lo que será una Zona Franca como la del norte del país.
La vía del ferrocarril consta de 309 kilómetros de vía férrea; su rehabilitación incrementará la velocidad de los trenes, mejorará la seguridad y aumentará la cantidad de productos que se transportan. Su construcción durará 12 meses y requerirá una inversión inicial de 3 mil millones de pesos.
La inversión total será de 20 mil millones de pesos. El jefe del Ejecutivo garantizó que no quedará inconcluso y se inaugurará en 2023.
El presidente solicitó a las autoridades locales blindar este desarrollo para evitar la privatización y garantizar que no haya corrupción.
El Corredor Interoceánico comunica los océanos Atlántico y Pacífico desde el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz al puerto de Salina Cruz, Oaxaca.
Palabras del Gobernador Alejandro Murat en la supervisión de la rehabilitación de la vía del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec
Señor Presidente Andrés Manuel López Obrador; hermano gobernador Cuitláhuac García; coordinador del Proyecto Interoceánico, Rafa Marín.
Hace más de un siglo un oaxaqueño tuvo la capacidad y visión de ver una gran oportunidad entre dos pueblos en estas tierras, era una visión de prosperidad, de bienestar y de desarrollo. Ese oaxaqueño, se llamaba Porfirio Díaz.
Pero es importante señalar que a más de un siglo, esa visión estaba incompleta, porque aun cuando este oaxaqueño realizó obras innovadoras de gran desarrollo dejó de considerar una parte fundamental del México que se le reconoce como el México profundo.
Un México que más tarde encabezaría una nueva transformación, y en el centro de ese México se encontraban los que nos definen como mexicanos nuestros pueblos originarios, no se entendió en aquella época como se entiende hoy que nuestros pueblos originarios no son medios sino fin, que nuestro México profundo no es objeto, y especialmente los pueblos originarios, sino que son sujetos.
Por eso es fundamental entender que la gran diferencia de este proyecto que hoy encabeza el Presidente va de abajo hacia arriba y parte del consenso con los pueblos originarios, con los más desprotegidos y que solamente así podrá tener éxito y se hará de manera permanente.
Por eso estoy convencido que este esfuerzo que hoy encabeza el Presidente de la República con el Gobierno de Oaxaca y de Veracruz, los gobiernos municipales, sin duda, será recordado como la llave que le abrió la oportunidad a la prosperidad y al bienestar al sureste de México y que constituye el pago inicial a una de las más grandes deudas que tiene la Federación con estas partes del país.
Por eso hoy, es momento de concordia, queremos un México que cierre filas con nosotros, con nuestro pasado, con nuestro presente, pero especialmente con nuestro porvenir.
Hoy debemos enfocarnos en las coincidencias, más allá de lo que nos hace distintos, debemos de ser corresponsables y solidarios, reconocer lo difícil y tortuosa que ha sido nuestra historia, y recordar que los pueblos que no conocen su historia, están condenados a repetirla.
Hoy debemos de ser mexicanos, hermanos todos, pero especialmente debemos de ser patriotas, sacar lo mejor de nosotros para dar resultados y entender que en la vida pública hay dos grandes momentos, aquel donde se construye gobierno y aquel en donde se ejerce gobierno y se da resultado.
El primero, se da con las elecciones en el arranque y en su conclusión; el segundo, se da todos los días ajeno a colores, filias, fobias o ideologías.
Por eso hoy cerramos filas con usted señor Presidente, para que de una vez por todas la gente que nos eligió sepa que estamos ocupados en el gobierno más allá de los futurismos de otro tipo, ya habrá tiempo para esos futurismos, pero hoy es tiempo de solidaridad fuera de mezquindades y de trabajo incondicional desde Quintana Roo hasta las Bajas Californias.
México se construye desde sus pueblos, sus comunidades, sus municipios y sus regiones, y hoy la patria se reconstruye desde el Sureste, por eso hacemos la petición solidaria a todos aquellos que forman parte de la Federación que sumemos esfuerzos, no por el Sur sino por México, para que esta gran región pueda aportar a ese gran desarrollo todo el gran potencial que sabemos, como se supo hace 100 años antes del Canal de Panamá, y como hoy otra vez tenemos la gran oportunidad a raíz de esta lamentable pandemia en donde las cadenas productivas se han roto y el mundo vuelve a ver en las regiones los grandes desarrollos logísticos. Ahí está la gran oportunidad, pero una vez más pensando en los que menos tienen, con una inversión de más de 3 mil millones, en este proyecto interoceánico.
Qué quede claro, este proyecto simboliza un viejo anhelo que hoy es convertido en realidad y que lleva sobre sus vagones y sus vías la esperanza renovada de un México más justo, más unido y más solidario; que se entienda bien que es por México como lo decía mi hermano Gobernador que es por nuestros hijos y por los hijos de nuestros hijos.
Muchas gracias.

