La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca reafirmó su papel como institución fundamental para la vida pública del estado durante la Sesión Solemne de Cabildo realizada en Oaxaca de Juárez con motivo del bicentenario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca.
En este acto, el rector Farid Acevedo López destacó que la conmemoración de los 200 años representa un reconocimiento a una herencia intelectual que ha acompañado la construcción de Oaxaca desde el siglo XIX y que continúa vigente como motor de desarrollo social, académico y cultural.
Acevedo López señaló que el Instituto nació en un contexto en el que México requería ideas y visión de futuro para consolidar la vida republicana. Recordó que desde sus primeros años la institución convirtió la educación en una herramienta de emancipación social y en un espacio donde el conocimiento se puso al servicio de la ciudadanía.
Subrayó que generaciones de profesionistas, juristas, médicos, científicos, escritores y servidores públicos formados en sus aulas han contribuido al engrandecimiento del estado y del país.
Durante la sesión se destacó que la historia del Instituto y la del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez han convergido en una misma aspiración: construir una ciudad más justa, culta, ordenada e incluyente.
El rector enfatizó que numerosos servidores públicos municipales han sido formados bajo los principios humanistas y científicos de la institución, lo que ha fortalecido la gobernanza local, la defensa del patrimonio histórico y el desarrollo urbano.
Acevedo López dedicó un apartado especial a la figura de Benito Juárez, egresado del Instituto, cuya trayectoria ejemplifica el poder transformador de la educación pública. Recordó que los principios juaristas continúan guiando la vida académica y el servicio público, especialmente el respeto al derecho ajeno, la legalidad y la igualdad ante la ley.
El rector afirmó que la UABJO es heredera legítima del espíritu fundacional del Instituto y que su labor en investigación, difusión cultural, preservación de lenguas originarias y vinculación comunitaria ha fortalecido el tejido social de Oaxaca.
Concluyó que el bicentenario debe asumirse como un compromiso renovado con la educación pública, la autonomía universitaria y la excelencia académica, pilares que han permitido que miles de jóvenes transformen sus vidas y contribuyan al desarrollo del estado.
