Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la protección de los ecosistemas forestales de México, donde su participación cotidiana contribuye al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, la preservación de conocimientos tradicionales y el fortalecimiento de las comunidades que habitan en territorios boscosos y selváticos.
Los ecosistemas forestales representan una parte esencial del territorio nacional al proporcionar servicios ambientales indispensables para la sociedad, entre ellos la captación de agua, la conservación de la biodiversidad y la regulación climática. Además, constituyen el espacio de vida y desarrollo para millones de personas que dependen directamente de los recursos naturales para su subsistencia y bienestar.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales destacó que los bosques, selvas, matorrales y manglares cubren el 71 por ciento del territorio mexicano. En estas regiones habitan más de 11.8 millones de personas, de las cuales alrededor de 3.6 millones pertenecen a pueblos indígenas y afromexicanos que mantienen una relación histórica con los ecosistemas forestales.
Dentro de estas comunidades, las mujeres participan activamente en actividades relacionadas con la conservación ambiental y la gestión de recursos naturales. Su trabajo incluye la recolección de leña, semillas, hongos y plantas medicinales, así como tareas vinculadas con el acceso al agua, la producción de alimentos para autoconsumo y la transmisión de conocimientos comunitarios entre generaciones.
La dependencia federal señaló que estos saberes tradicionales han contribuido durante décadas al manejo sustentable de los territorios y a la preservación de prácticas que favorecen la conservación de los recursos forestales. Estas aportaciones forman parte de una relación estrecha entre las mujeres y su entorno natural, consolidada a través de generaciones.
A pesar de su relevancia en la gestión comunitaria, persisten desafíos relacionados con el acceso a la tierra y la participación en espacios de decisión. De acuerdo con cifras del Registro Agrario Nacional, las mujeres representan el 26.4 por ciento de las personas ejidatarias y el 30.1 por ciento de las comuneras con certificados vigentes, lo que refleja una presencia menor en la propiedad social respecto de los hombres.
A estas condiciones se suma la carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que enfrentan numerosas mujeres en las comunidades rurales. Estas responsabilidades pueden limitar su involucramiento en actividades productivas, procesos organizativos y mecanismos de gobernanza relacionados con la gestión de recursos forestales.
El sector ambiental también destacó la importancia económica y social de estas labores, al considerar que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa una contribución significativa para el funcionamiento de los hogares y las comunidades, especialmente en regiones forestales donde la organización familiar resulta determinante para el aprovechamiento sostenible del territorio.
Con el propósito de avanzar hacia una mayor inclusión, la política forestal nacional incorpora acciones orientadas a fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en el desarrollo de proyectos relacionados con la conservación y el manejo de los ecosistemas. Estas estrategias buscan impulsar condiciones de igualdad y reconocer el valor de sus aportaciones al desarrollo sostenible.
La dependencia federal sostuvo que el reconocimiento de los derechos, conocimientos y capacidades de las mujeres constituye un elemento clave para la conservación ambiental y la construcción de comunidades más resilientes. Su participación continúa siendo un factor determinante para la protección de los ecosistemas forestales y para la permanencia de prácticas que favorecen el equilibrio entre el desarrollo social y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
