24 junio, 2026
Oaxaca MX
Estado

El día que Oaxaca habló con su propia voz

La mañana del 2 de junio de 2025 amaneció distinta. No sólo por la humedad que anunciaban las lluvias tras una primavera seca, ni por las ráfagas de esperanza que corrían entre pasillos institucionales.

Esa mañana, Oaxaca despertó después de un día histórico, por primera vez, el pueblo había votado directamente por los integrantes del Poder Judicial. Y en la conferencia matutina del gobernador Salomón Jara Cruz, todos los ojos estaban puestos en lo que se diría.

El salón estaba lleno desde temprano. Algo se olía en el aire, una expectativa casi eléctrica. Desde el primer minuto se supo que la jornada no sería común. Había un cantante, compositor, intérprete de lengua ayuuk —la lengua mixe—, el joven compositor Efraín Díaz Vázquez, originario de Tlahuitoltepec, quien entregó al público versos que no sólo eran rap, eran memoria, resistencia y vida cantada. “Funciona la palabra como un machete, abre selva en medio del silencio”, parecía decir sin decirlo.

Luego, como quien extiende una alfombra de dignidad, Víctor Cata, director del Instituto de Lenguas Originarias, recordó a don Eulalio Ferrer y habló sobre los colores en las lenguas indígenas.

Explicó que, al hablar de los colores de la lengua, en zapoteco, al amarillo no se le dice como el español, se le llama Naguchi y cuando está relacionado con la tristeza, la enfermedad, se dice guudxi’ y que el origen de Naguchi viene de la palabra gugi, la mucosidad.

Añadió que Naguchi gole es para decir amarillo yema de huevo y Naguchi biibi, amarillo oro. También, por ejemplo, que Naxiña’ significa Rojo; Naxiña’ rini, rojo-sangre. Rojisimo y Naxiña te es rojo-ceniza, rosado.

Abundó que Nayaase’ es Negro y Nayaase’ lana, Negro-tizne o Negrisimo; mientras que la palabra Nayaase’ buubu se utiliza para Negro- carbón, Negro azabache, como las alas del Clarinero, el zanate grande, pues.

Y la clase se puso más interesante cuando dijo que para decir color naranja no se utiliza el fruto de la naranja, sino que se dice Nabiguitu, anaranjado, o sea, es el color de la calabaza, guitu. Nabiguitu rini. Anaranjado intenso y que este, por si fuera poco, también es el nombre de la oropéndola.

Y entonces, con la sencillez de los actos grandes, Salomón Jara tomó la palabra. Comenzó por agradecer. Luego, sin euforias exageradas, dijo lo que muchos querían oír: “Vivimos un proceso histórico. El pueblo de México ha conquistado y ejercido su derecho a elegir directamente a quienes integran el Poder Judicial. Dejamos atrás la era en que el poder judicial era elegido por las cúpulas. Hoy el pueblo decide.”

Celebró la jornada electoral sin disimulo, “con gobernabilidad y absoluta normalidad democrática”, como lo ratificó Jesús Romero, secretario de Gobierno. Y hubo cifras: “Se instalaron el 99.54% de las casillas en Oaxaca. Hubo sólo ocho incidentes menores”, dijo Romero. Y agregó, con visible orgullo: “La participación ciudadana rebasó la media nacional; Oaxaca estuvo por encima del 14%.”

Pero lo más sentido llegó cuando el gobernador compartió un video con palabras del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En el clip, AMLO aparecía más delgado, más pálido, pero firme: “Tenemos a la mejor presidenta del mundo, Claudia Sheinbaum”, decía. La sala, atenta, sintió una mezcla de nostalgia. Y Jara aprovechó para dejar claro que “la transformación de la vida pública está más viva que nunca. Hoy el poder judicial no será más propiedad de las élites”.

Después vinieron los temas locales: Protección Civil, incendios forestales, lluvias, sismos, tsunamis. El director del área, Manuel Maza, explicó con precisión científica pero tono humano. “Estamos trabajando con JICA para tener un sistema de alertamiento de tsunamis en nuestras costas”, dijo. Y agregó que Oaxaca —con su larga historia sísmica— merece mecanismos modernos de protección.

La conferencia fluyó como río después de tormenta. Magdalena Coello, de la COESFO, dio parte de los incendios: “183 forestales, pero la lluvia nos está ayudando”. Y cuando una reportera preguntó por la justicia social y los desplazamientos en zonas de riesgo como el río de los Perros, las respuestas no se evadieron, hubo cifras, proyectos, reconocimiento de limitaciones, pero también voluntad.

Hubo tiempo para hablar de educación y del paro magisterial. Jara no evadió: “Hay avances. El Gobierno Federal ha respondido, se congelará la edad de jubilación, se entregarán uniformes, se cubrirá el pago de luz en escuelas. Confío en que pronto tendremos clases”.

Y cuando parecía que el telón caería sobre una conferencia ya de por sí densa y simbólica, una voz se alzó entre la multitud. No era cualquiera: era Lila Downs.

Entró como se entra en casa. Con su vestido tradicional, mirada luminosa y voz de raíz. Cantó una pieza breve, dulce, que cerró la jornada como sólo la música puede cerrar lo sagrado. Cantó a Oaxaca, a sus lenguas, a su dignidad. Y a su democracia.

Ese día Oaxaca no sólo habló. Se escuchó a sí misma, en voz alta, con identidad propia. Y lo hizo en español, en mixe, en zapoteco y en canción.

Ese día, la historia no se escribió; se vivió. Y quedó tatuada en la memoria de los que allí estuvieron.

 

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Redacción de Misael Sánchez Reportero de Agencia Oaxaca Mx

 

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