A dos semanas de que Pemex contaminara las playas del Istmo, principalmente Punta Conejo y Salinas del Marqués, el gobierno federal todavía no sanciona a los responsables de este enésimo ecocidio en la región.
Aunque el derrame no vino del interior de la refinería Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz, la responsabilidad de Petróleos Mexicanos de nueva cuenta es cubierta con un manto de impunidad.
En sitios como Morro Ayuta y también hasta cerca de Tangolunda, se pueden apreciar aves contaminadas por el petróleo.
La alerta fue realizada por los mismos pescadores ribereños, quienes de nueva cuenta tienen que sufrir las consecuencias de este tipo de contaminación.
El turismo tendrá este fin de año unas vacaciones desagradables por la irresponsabilidad del sector de los combustibles nacionales.
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