En un ejercicio inédito para la democracia del país, el gobernador del estado de Oaxaca subrayó con firmeza la relevancia de la participación ciudadana durante la reciente consulta para la reforma judicial. Con una tasa de votación que superó el 15 por ciento en algunas regiones, el mandatario calificó como “meritorio y ejemplar” el papel del pueblo oaxaqueño en esta jornada, a pesar de no contar con una elección concurrente de carácter ejecutivo o legislativo.
Desde el auditorio Benito Juárez, en Palacio de Gobierno, el titular del Poder Ejecutivo estatal hizo un llamado a reconocer el papel de las comunidades originarias no sólo como receptoras de políticas públicas, sino como agentes históricos de transformación democrática. “Sin elección de gobernaturas, ni diputaciones, ni alcaldías, Oaxaca alcanzó una de las participaciones más altas del país. Eso habla de conciencia, no de apatía”, sentenció.
El mandatario explicó que, aunque sólo se instaló cerca del 50 por ciento de las casillas en territorio estatal, el nivel de compromiso ciudadano resultó ejemplar. Señaló que hubo comunidades que, debido a conflictos agrarios o históricos con sus cabeceras municipales, no pudieron acudir a votar, pero enfatizó que esos obstáculos no fueron producto del desinterés, sino de realidades sociales que deben atenderse desde la política con enfoque comunitario.
Asimismo, denunció que sectores conservadores buscan deslegitimar la consulta judicial argumentando niveles de abstencionismo, cuando en realidad, dijo, “ni los candidatos de oposición en elecciones presidenciales anteriores han alcanzado los más de 13 millones de votos que tuvo esta consulta”.
Junto a estos planteamientos, el gobernador celebró la posibilidad de que un jurista oaxaqueño, con raíces indígenas y trayectoria en la defensa de los pueblos originarios, encabece próximamente el máximo tribunal del país. “Sería un hecho histórico. Sería justicia”, dijo, al destacar que por primera vez se perfila una representación genuina de los pueblos originarios en una de las instituciones clave del Estado mexicano.
Finalmente, recordó que Oaxaca ha sido y sigue siendo un territorio con vida democrática activa desde lo comunitario, desde los sistemas normativos indígenas y desde la cosmovisión de quienes entienden la gobernanza como servicio. En sus palabras: “Aquí la política no se aprende en las universidades, se hereda desde el tequio y se ejerce con el rostro y el corazón”.
Así puntualizó que la democracia en Oaxaca tiene acento indígena y el país debe escucharla.
