Raíces que unen al mundo en la máxima fiesta de Oaxaca
Misael Sánchez
La edición matutina de la Guelaguetza 2026, encabezada por el gobernador Salomón Jara, consolidó una vez más al encuentro cultural más representativo de Oaxaca como un espacio de identidad, diversidad y preservación de las tradiciones de los pueblos originarios y del pueblo afromexicano. La ceremonia reunió expresiones artísticas, musicales y dancísticas que dieron inicio a la celebración con un mensaje de unidad, orgullo comunitario y reconocimiento al legado que las generaciones han transmitido a lo largo del tiempo.
Desde los primeros momentos de la jornada, la festividad destacó el valor de las lenguas originarias, la riqueza cultural de las ocho regiones del estado y la participación de mujeres y hombres que mantienen vivas las expresiones que distinguen a Oaxaca como uno de los principales referentes culturales de México. La presencia de una intérprete de lengua mixteca reforzó el compromiso con la preservación del patrimonio lingüístico, al tiempo que evidenció la importancia de incorporar las voces de las comunidades indígenas en uno de los escenarios más emblemáticos del estado.
La ceremonia protocolaria dio paso a uno de los momentos más representativos de la festividad con la presentación de la Diosa Centéotl 2026, Enid Azucena Torres Agustiniano, originaria de Santiago Pinotepa Nacional, quien asumió la representación simbólica de la riqueza cultural oaxaqueña durante las celebraciones del mes de julio. Su participación proyectó el reconocimiento a la diversidad de Oaxaca, al resaltar la identidad afromexicana como parte esencial del mosaico cultural que distingue al estado. El cetro que recibió, inspirado en la cosmovisión zapoteca y en la milpa como origen de la vida comunitaria, simbolizó la relación entre la naturaleza, el alimento, la memoria colectiva y las raíces de los pueblos.
Durante su intervención, la representante cultural dirigió un mensaje enfocado en el orgullo por las raíces, el reconocimiento a las mujeres de las ocho regiones y la importancia de fortalecer la identidad comunitaria. La ceremonia colocó en el centro el papel de las familias, las comunidades y las generaciones que han conservado las costumbres, la lengua, los conocimientos y las expresiones que hoy integran el patrimonio cultural de Oaxaca. Asimismo, destacó el valor del respeto a la diversidad, la inclusión del pueblo afromexicano y la permanencia de las tradiciones como parte fundamental del desarrollo cultural del estado.
El inicio oficial de la máxima fiesta de los oaxaqueños estuvo acompañado por la interpretación de Dios Nunca Muere, considerada una de las composiciones musicales más representativas del estado, cuya ejecución marcó el comienzo de las actividades culturales y recibió el reconocimiento del público reunido en el Auditorio Guelaguetza. Posteriormente, la tradicional chirimía anunció el arranque de las presentaciones, recordando una práctica que continúa transmitiéndose de generación en generación mediante la participación de niñas, niños, jóvenes y adultos que preservan esta herencia musical en distintas comunidades de Oaxaca.
La participación de las Chinas Oaxaqueñas de doña Genoveva Medina reafirmó el carácter de anfitrionas de la celebración, al brindar la bienvenida a las delegaciones de las ocho regiones, así como a visitantes nacionales e internacionales. Su presentación resaltó el orgullo por la ciudad de Oaxaca de Juárez y refrendó el sentido de hospitalidad que distingue a la entidad, al invitar a quienes arribaron al estado a conservar en la memoria la riqueza cultural, la música, la danza y las expresiones tradicionales que integran la Guelaguetza.
El ambiente previo al inicio de las delegaciones permitió conocer el testimonio de visitantes procedentes de distintas entidades del país y del extranjero, quienes coincidieron en reconocer a Oaxaca como un destino caracterizado por su diversidad cultural, su gastronomía, la hospitalidad de su población y el valor de una celebración que trasciende fronteras. Las experiencias compartidas reflejaron el impacto que la Guelaguetza genera como motor del turismo cultural, al consolidarse como una festividad que fortalece la identidad mexicana y proyecta internacionalmente las tradiciones de los pueblos originarios y del pueblo afromexicano.
La programación artística continuó con la participación de Ciudad Ixtepec, que presentó las festividades patronales dedicadas a San Jerónimo Doctor mediante la representación de la Tirada de Fruta, la Vela del Pueblo y las Mañanitas. La delegación mostró la riqueza ceremonial del Istmo de Tehuantepec y dio a conocer dos composiciones musicales inéditas creadas especialmente para fortalecer la identidad cultural de la comunidad, incorporando un son y un fandango que enriquecen el patrimonio musical de la región.
Más adelante, San Vicente Coatlán llevó al escenario el tradicional Jarabe Chenteño acompañado por su propia banda de música, integrando sones, versos y melodías emblemáticas que forman parte de las expresiones comunitarias transmitidas durante generaciones. La participación reafirmó el compromiso de las comunidades por conservar su patrimonio inmaterial mediante la música, la danza y la entrega simbólica de la Guelaguetza, esencia que representa el acto de compartir como principio fundamental de la convivencia entre los pueblos de Oaxaca.
La edición matutina de la Guelaguetza 2026 confirmó el alcance nacional e internacional de la principal celebración cultural de Oaxaca al reunir en un mismo escenario la diversidad de sus regiones, la preservación de las lenguas originarias, la participación del pueblo afromexicano, el legado de las comunidades y la promoción del turismo cultural. Con cada presentación, la fiesta reafirmó su papel como un espacio de encuentro que fortalece la identidad, impulsa la difusión del patrimonio cultural y proyecta al estado como el corazón cultural de México.
