Pasado, presente y futuro de la UABJO
Misael Sánchez
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) se prepara para una conmemoración que rebasa el protocolo y se adentra en la raíz misma de la educación pública en México. El rector Farid Acevedo López lo expresó con claridad al afirmar que la institución está ante un acontecimiento de profundo significado institucional, un momento que trasciende generaciones y obliga a reflexionar sobre el legado histórico del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, creado el 26 de agosto de 1826 mediante la Ley de Institución Pública del Estado de Oaxaca. La fuente primaria de esta reflexión es la conferencia donde se anunció el inicio formal del programa del bicentenario y donde se reconstruyó la trayectoria de una institución que nació para impulsar el conocimiento científico y humanista en los primeros años de vida independiente del país.
El rector recordó que hablar de la UABJO es hablar de dos siglos de trabajo académico, formación profesional y compromiso social. En sus palabras, la universidad continúa siendo una institución pública al servicio de la sociedad, comprometida con la investigación, la cultura y la generación de conocimiento para la transformación del entorno. Esta afirmación no es retórica. La historia citada en la conferencia muestra que el Instituto de Ciencias y Artes del Estado fue concebido como una casa de enseñanza pública donde la instrucción sería gratuita, diaria y orientada a las ciencias naturales, políticas, eclesiásticas y artes útiles. La Constitución de Oaxaca de 1825 ya anticipaba esta necesidad, al señalar que era conveniente establecer espacios para la enseñanza pública que fortalecieran la vida institucional del nuevo Estado Libre de Oaxaca.
La intervención del doctor Francisco José Ruiz Cervantes profundizó en esta dimensión histórica. Su análisis recordó que México se fundó como República Federal en 1824 y que Oaxaca reivindicó su derecho a existir como entidad federada un año después. En ese contexto, el decreto del 26 de agosto de 1826 no fue un acto aislado, sino parte de un proyecto nacional que sustituyó el modelo universitario colonial por institutos científicos y literarios. La referencia a Florencio del Castillo, presidente de las Cortes de Cádiz y precursor de ideas igualitarias, permite entender que el instituto nació influido por corrientes liberales que buscaban transformar la estructura social de la época. El doctor Ruiz Cervantes señaló que estos institutos formaron los cuadros necesarios para la administración del nuevo Estado y para la construcción jurídica de la naciente federación.
La conferencia también permitió observar la dimensión humana de la institución. La maestra Rosa Silvia García Pineda, exalumna del instituto, recordó a figuras como el doctor Ramón Pardo, pionero de la raquianestesia en América, quien impartió cátedra sin recibir remuneración y que fue uno de los primeros impulsores del teatro en México. Su relato sobre catedráticos exigentes, juegos florales y experiencias estudiantiles reconstruye la vida cotidiana de una institución que ha sido parte de la memoria colectiva de Oaxaca. La fuente citada muestra que el instituto fue creador de profesionistas que contribuyeron al desarrollo social, económico y cultural del Estado, y que la asociación de exalumnos ha mantenido viva esa tradición desde su fundación en 1995.
El anuncio del rector sobre la integración de la comisión universitaria y el consejo consultivo para la conmemoración del bicentenario revela una intención de involucrar a toda la comunidad universitaria y a la sociedad oaxaqueña. La agenda institucional incluye actividades académicas, científicas, culturales, deportivas y editoriales que se desarrollarán durante un año completo. La participación de exalumnos, docentes, investigadores y estudiantes permitirá construir un programa conmemorativo que honre la historia y proyecte el papel de la universidad en los próximos años. El rector señaló que esta celebración representa una oportunidad para reconocer a quienes han construido la institución y para proyectar con visión de futuro el papel que habrá de desempeñar la universidad.
Los actos solemnes anunciados para agosto de 2026 y agosto de 2027 muestran que la conmemoración no se limitará a ceremonias internas. El Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez celebrará una sesión solemne de Cabildo para rendir homenaje a la institución. El Congreso del Estado inscribirá en letras de oro el nombre de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, orgulloso egresado de la UABJO, impartirá una conferencia magistral sobre pluriculturalidad, transformación y Estado de bienestar. Estos actos representan el reconocimiento público de que la universidad ha sido parte de las grandes transformaciones democráticas de Oaxaca.
La reflexión final del rector sintetiza el sentido de esta conmemoración. Señaló que conmemorar dos siglos no significa únicamente recordar la historia, sino asumir el compromiso de seguir impulsando la educación pública, la investigación, la ciencia, la cultura y el pensamiento crítico. La universidad debe continuar siendo la institución más importante del Estado, cercana a la sociedad y comprometida con las mejores causas del pueblo. La fuente citada muestra que la institución ha sobrevivido a crisis, críticas y transformaciones, pero que su nobleza y generosidad permanecen intactas.
El análisis del espacio público permite observar que la UABJO enfrenta hoy desafíos que no son menores. La crisis de valores mencionada por la maestra García Pineda, la necesidad de fortalecer la identidad institucional y la urgencia de proyectar la universidad hacia el siglo XXI obligan a pensar en escenarios donde la educación pública sea un motor de transformación social. La recomendación implícita es clara. La universidad debe aprovechar este bicentenario para fortalecer su plan de desarrollo institucional, promover la cultura, impulsar la investigación y construir espacios de diálogo que permitan enfrentar los problemas contemporáneos con rigor académico y compromiso social.
La institución que nació en 1826 debe proyectarse hacia el futuro con la misma convicción que tuvo en su origen. La educación pública sigue siendo el camino para construir una sociedad más justa, más crítica y más preparada para los desafíos del siglo XXI. El bicentenario no es solo una celebración. Es una responsabilidad histórica que compromete a toda la comunidad universitaria y a la sociedad oaxaqueña.
