Durante la jornada, coordinada por el Instituto Estatal de Creación Literaria y Fomento a la Lectura, #INLEC,
a través de ejercicios de respiración, expresividad, entonación y lectura en voz alta, las y los participantes descubrieron que cada historia puede adquirir una nueva dimensión cuando se comparte con intención y sensibilidad.
Estas herramientas resultan fundamentales en la labor mediadora, ya que permiten romper la barrera entre el libro y el oyente, transformando la lectura en una experiencia viva, comunitaria y profundamente afectiva que facilita la comprensión lectora y despierta el interés genuino por los libros.

