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#ParidadEnTodo

Mayo 12, 2019 

ANA VASQUEZ COLMENARES, TITULAR DE LA SMO

La mayor parte del siglo XX, las mexicanas hemos dado una dura batalla por el ejercicio pleno de nuestros derechos políticos y electorales. Si bien hoy como nunca estamos representadas en el Poder Legislativo Federal y Congresos Locales, esto no es suficiente para hablar de una paridad consolidada en todos los niveles de decisión, y además sustantiva, es decir, que trascienda la mera representación electoral para garantizar a las mujeres que ocupan algún cargo público, el pleno ejercicio del poder.

 

Recordemos que en México la lucha por los derechos políticos de las mujeres ha ido por trechos: se inició en la Revolución Mexicana, con la celebración del Congreso de Yucatán en 1916, y continúo con el Primer Congreso Nacional Feminista de 1923 celebrado en la Ciudad de México. Después vino la reforma al artículo 34 constitucional, propuesta por el Presidente Lázaro Cárdenas, como primer paso para que las mujeres obtuvieran la ciudadanía, y así, hasta la conquista del derecho al sufragio femenino en 1953. La participación comenzó a fortalecerse con la reforma de 1996 que estableció que los partidos políticos promovieran una mayor participación política de las mujeres y que no excedieran en candidaturas de un mismo género más del 70%, apenas un incipiente impulso a la participación política de las mujeres que en los años subsecuentes se materializaría en el cumplimiento de las cuotas de género.

 

Pero no fue sino hasta 2014, que se elevó a rango constitucional el principio de paridad entre mujeres y hombres para las candidaturas al Congreso de la Unión y los Congresos Estatales. Sin embargo quedó pendiente el establecimiento de la paridad vertical y horizontal en elecciones municipales, es decir, con lo que se garantiza no sólo un mayor número de regidoras, sino que las postulaciones a las presidencias sean igualitarias. Y desde entonces hemos luchado por concretarla.

 

En las últimos meses, la Red Mujeres en Plural y legisladoras de todos los partidos, pusieron en el centro de la discusión la iniciativa #ParidadEnTodo, la cual a través de la reforma a la Constitución en sus artículos 2, 4, 35, 41, 52, 56, 94 y 115, busca, tal como lo dice el dictamen, propiciar la igualdad desde tres aspectos: Igualdad de Oportunidades, Igualdad de Acceso a las Oportunidades e Igualdad de Resultados, para disminuir la brecha entre la igualdad jurídica (iure) y la igualdad real (facto). Y además, esta vez va por el establecimiento de la paridad en los gabinetes, federal y locales, organismos autónomos y poder judicial. Es decir, en todos los puestos de decisión pública.

 

Muchas mujeres desde distintos ámbitos han dado impulso y trabajado activamente, sea con propuesta, trabajo legislativo, cabildeo, apoyo mediático, etcétera, en favor a la iniciativa; por citar algunas: Malú Micher, Kenia López Rabadán, Paty Mercado, Angélica de la Peña, Rosario Guerra, Maricarmen Alanís, Claudia Alonso, Bety Cosío, Maru López Brun, Esther Morales, Angélica Nadurille, Amalia García, Cristina Renaud, Cora Amalia Castilla, Lety Gutiérrez Corona, Paty Patiño, Alicia Ocampo, Tere Hevia, Mariana Niembro, Mariana Benítez, Lorena Cruz, Nuvia Mayorga, María Elena Chapa, Margarita Dalton, Muriel Salinas, Martha Tagle, entre muchas otras que formamos parte de Mujeres en Plural. Sororidad y organización al servicio de una gran causa.

 

En este nuevo impulso a la iniciativa, no dejan de sorprender los artilugios que se han presentado para postergar su aprobación una vez más, siendo que, como claramente lo señala Teresa Hevia, especialista en temas de género y con quien coincido como integrante de la Red Mujeres en Plural, “estamos apenas en tiempo para que la elección de 2021 opere bajo nuevas reglas, más congruentes con el derecho a la igualdad, ya que una vez concretada su aprobación, arranca otro largo trecho: la reforma a las leyes secundarias y la armonización en las leyes locales, lo cual deberá quedar listo a más tardar en junio de 2020”.

 

El haber utilizado la paridad como moneda de cambio para la aprobación de la Reforma Educativa nos muestra una vez más que la voluntad con las mujeres se termina cuando los intereses políticos del patriarcado se ven trastocados.

 

Sin embargo, no me queda duda que su aprobación es inminente, no sólo porque el dictamen ya fue aprobado en comisiones, sino porque, tal como menciona Tere Hevia, las bases ya están dadas desde la reforma de 2014 y con las 4 jurisprudencias emitidas en 2015 por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que determinaron que la paridad era obligatoria en sus dos dimensiones (la vertical y la horizontal), que la mayoría de los estados ya adoptaron.

 

Esperemos que el Senado de la República no postergue más la discusión de la iniciativa en comento, y que #ParidadEnTodo se convierta en una ola que cohesione al feminismo mexicano, y sume a más mujeres y a hombres convencidos de que en pleno siglo XXI los derechos de las mujeres no pueden seguir siendo regateados.

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