Por años, el Producto Interno Bruto (PIB) ha sido una cifra que se repite en boletines, discursos y documentos oficiales. Pero ¿qué significa realmente? ¿Por qué importa? ¿Y por qué Oaxaca sigue apareciendo en los márgenes de esa estadística nacional?
El PIB es el valor total de los bienes y servicios producidos en una región durante un periodo determinado. Es, en teoría, el termómetro de la economía. Pero como todo termómetro, no explica el dolor, solo lo mide. En Oaxaca, ese dolor tiene cifras.
Durante 2023, Oaxaca registró un PIB estatal de 399,102 millones de pesos a precios constantes. Esto representa apenas el 1.59% del total nacional. En comparación, Jalisco concentró el 7.37% del PIB del país, con más de 1.8 billones de pesos. La diferencia no es solo numérica: es estructural, histórica, política.
El PIB de Oaxaca creció 6.55% respecto al año anterior, una cifra que podría parecer alentadora. Pero el contexto lo desinfla. La base sigue siendo baja. El crecimiento responde más a ajustes en actividades primarias y terciarias que a una transformación profunda del aparato productivo.
En términos simples, el PIB funciona como una fotografía de la economía. Pero en Oaxaca, esa imagen está desenfocada. La informalidad laboral, la dispersión territorial, la falta de infraestructura y la dependencia de transferencias federales hacen que el PIB sea un indicador incompleto. Muchos lectores lo encuentran incomprensible porque no refleja su vida cotidiana. No mide el trueque, la economía comunitaria, el trabajo no remunerado, ni el esfuerzo que no pasa por una factura.
La cifra de 399 mil millones de pesos no dice que en la Sierra Sur hay comunidades sin acceso a mercados. No revela que, en el Istmo, el comercio informal sostiene familias enteras. No explica por qué, a pesar del crecimiento, la pobreza sigue siendo estructural.
El boletín del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco incluye a Oaxaca como parte del panorama nacional, pero sin desagregar sus realidades. El PIB estatal es una cifra que se publica, pero no se discute. Y eso, en sí mismo, es un problema.
Porque si el PIB es el espejo de la economía, Oaxaca aparece como un reflejo roto. Y nadie explica qué hacer con los pedazos.
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Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx
