SANDRA LUZ ROLDÁN
Con entusiasmo y alegría, tras dos años de ausencia, las y los oaxaqueños, así como el turismo, se aprestan a disfrutar del 90 aniversario de la Guelaguetza, la máxima fiesta de los oaxaqueños, una tradición llena de color, danzas, fiestas, costumbres y tradiciones.
En esta ocasión, los invitados especiales a la Guelaguetza 2022 son las y los oaxaqueños.
Aunque es un espectáculo comercial que ya fue acaparado por los prestadores de servicios turísticos, todavía conserva algo de su esencia cultural.
Ahora que está de moda hablar de la gentrificación del centro histórico de Oaxaca, también la Guelaguetza demeritó en eso, un espectáculo que todavía tiene la capacidad de congregar a regiones y hermanarlas en una fiesta popular que todavía se considera un homenaje racial.
Es importante ponderar que los Lunes del Cerro todavía son de los oaxaqueños, sobre todo a nivel familiar y comunitario, una fiesta que también disfrutan los turistas, a quienes compartimos nuestra Guelaguetza, como una expresión cultural popular que no debe descuidarse.
Aunque las fiestas en el cerro se remontan a la época prehispánica, antes del año 1500, cuando los mexicas realizaron un ritual, con ceremonias y danzas de la época, debido a que pedían a sus deidades que volvieran las lluvias, luego de que las sequías afectaron la producción local.
En ese tiempo, las festividades se hacían a la diosa del maíz.
Actualmente, estamos hablando de 90 años de la Guelaguetza, como la conocemos, pues la primera vez que se realizó como Homenaje Racial fue en el año 1932.
Después de la Diosa del Maíz los cultos se dedicaron a la Virgen del Carmen, con quien ya se realizan los paseos para recoger azucenas en el Cerro del Fortín.
Incluso se llamó en algún momento la Fiesta de la Azucena y después los Lunes del Cerro.
Hay en estas fiestas, de acuerdo con el escritor Guillermo García Manzano, un culto a la Diosa Centéotl desde 1834.
En algún momento se perdió por 1950 y después vino el Fandango del Valle.
La Guelaguetza, como tal, es conocida así desde 1953, con sus bailes, danzas, cantos, la música, la alegría y las demostraciones artísticas que se enriquecerían después con una serie de actividades culturales, como el Bani Stui Gulal y Donají la Leyenda.
Esta Guelaguetza 2022 es una oportunidad para que todos disfruten de la máxima fiesta de los oaxaqueños, sus expresiones artísticas, culturales, el colorido y el ambiente de fiesta de sus delegaciones.
