Misael Sánchez
En una tierra donde cada palabra evoca historias ancestrales y el eco de las montañas lleva los secretos de generaciones, Oaxaca dio un paso histórico hacia la preservación de su riqueza lingüística.
Con la creación del Instituto de Lenguas Originarias de Oaxaca (ILEO), el estado reafirma su papel como epicentro cultural y lingüístico de México, en una apuesta por salvaguardar un patrimonio inigualable que desafía el olvido.
Oaxaca, cuna de 15 lenguas originarias y más de 170 variantes, es un mosaico cultural único en el país.
Según cifras oficiales, 1.2 millones de personas en el estado son hablantes de lenguas indígenas.
Sin embargo, detrás de esta cifra persiste una preocupación: muchas de estas lenguas enfrentan serios riesgos de desaparición.
Como destacó Víctor Cata, director del recién inaugurado Instituto, “el número de habitantes no corresponde con el número de hablantes activos, y las lenguas amenazadas son testigos de una lucha silenciosa por sobrevivir”.
El gobernador Salomón Jara Cruz subrayó que el ILEO es una respuesta urgente al llamado de la UNESCO durante el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, y una herramienta clave para combatir el racismo, la discriminación y el desplazamiento lingüístico.
El Instituto no es solo un espacio para preservar la memoria; es una plataforma para revitalizar el presente y proyectar un futuro más justo e inclusivo.
Entre sus objetivos destacan la promoción del uso cotidiano de las lenguas en espacios públicos, el fortalecimiento de la oralidad mediante programas de «nidos de lenguas» y la implementación de iniciativas educativas que aseguren su transmisión generacional.
Además, la creación de una Universidad de Lenguas Originarias, anunciada por el gobernador, marca un hito en la historia educativa de Oaxaca.
Esta institución no solo formará maestros y lingüistas, sino que se convertirá en un faro para la investigación y difusión del conocimiento ancestral relacionado con la herbolaria, las artes textiles y la cultura alimentaria, todo ello en el marco de las lenguas originarias.
“Hablar una lengua originaria es un derecho lingüístico, y un derecho lingüístico es un derecho humano”, afirmó Cata en la conferencia matutina del gobernador Salomón Jara.
Esta declaración resume el espíritu de un proyecto que busca devolver dignidad a los pueblos originarios, no solo mediante políticas lingüísticas innovadoras, sino también a través del reconocimiento de su contribución a la identidad nacional.
El Instituto también priorizará la visibilización de las lenguas mediante paisajes lingüísticos y plataformas digitales, combatiendo prejuicios como la supuesta incompatibilidad de estas lenguas con la escritura.
“La primera escritura de América nació en Oaxaca, y esto lo debemos recordar con orgullo”, enfatizó Cata.
La labor del ILEO no se limita a sus muros: su éxito dependerá de un esfuerzo transversal que involucre a toda la sociedad.
Desde servidores públicos hasta las comunidades hablantes, cada oaxaqueño será parte de este movimiento. Como señaló el gobernador, “Oaxaca es el corazón cultural y lingüístico de México, y nuestra responsabilidad es garantizar que ese corazón siga latiendo”.
Con esta iniciativa, Oaxaca no solo preserva sus lenguas; también fortalece su identidad y envía un mensaje al mundo: en cada palabra originaria vive una historia, y en cada historia, un pueblo que se niega a desaparecer.
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