8 mayo, 2026
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México reconoce el papel de las madres en la vida social y económica del país con nuevas cifras del INEGI

 

En vísperas del Día de la Madre, el INEGI dio a conocer un panorama actualizado sobre la situación de las mujeres que han tenido al menos una hija o un hijo nacido vivo. Las cifras permiten dimensionar la magnitud del trabajo que realizan en los hogares, en el mercado laboral y en la vida comunitaria. El análisis estadístico confirma que las madres sostienen una parte esencial de la estructura social del país y que su participación económica y doméstica continúa siendo determinante para el funcionamiento cotidiano de millones de hogares.

El estudio señala que en el cuarto trimestre de dos mil veinticinco residían en México 54.9 millones de mujeres de quince años y más. De ellas, 71.5 por ciento había sido madre en algún momento de su vida. La proporción aumenta de manera constante conforme avanza la edad, hasta alcanzar 93.7 por ciento entre las mujeres de sesenta años y más. El promedio de hijas e hijos nacidos vivos también crece con la edad, desde 0.1 en adolescentes hasta 4.0 en mujeres mayores.

Las características sociodemográficas muestran una diversidad significativa. Casi la mitad de las madres se encuentra casada, mientras que una cuarta parte estuvo alguna vez unida. Una de cada cinco vive en unión libre y poco más de una décima parte se identifica como soltera. En materia educativa, el mayor porcentaje de madres de veinticinco años y más cuenta con secundaria completa, seguido de quienes tienen estudios de nivel medio superior y superior. Entre las mujeres mayores de sesenta años persiste una proporción elevada con primaria incompleta, lo que refleja diferencias generacionales en el acceso a la educación.

La participación económica de las madres presenta variaciones importantes según la edad. Las tasas más altas se registran entre los treinta y cinco y cuarenta y cuatro años, con niveles superiores al sesenta por ciento. En contraste, las madres adolescentes y las mayores de sesenta años muestran tasas más bajas. Entre las madres ocupadas, casi la mitad trabaja entre treinta y cinco y cuarenta y ocho horas semanales, mientras que una quinta parte labora entre quince y treinta y cuatro horas. Un diecisiete por ciento supera las cuarenta y ocho horas a la semana, lo que evidencia jornadas extensas que combinan empleo remunerado y responsabilidades domésticas.

El ingreso mensual también revela desigualdades. Casi la mitad de las madres ocupadas recibe hasta un salario mínimo y poco más de una cuarta parte obtiene entre uno y dos salarios mínimos. Solo una proporción reducida supera los tres salarios mínimos. Además, 4.8 por ciento no recibe ingresos por su trabajo, lo que indica la persistencia de actividades no remuneradas dentro del mercado laboral.

El uso del tiempo confirma la carga de trabajo no remunerado que asumen las madres. En promedio dedican 20.5 horas semanales a quehaceres del hogar y 17.3 horas al cuidado sin pago de niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad. También destinan tiempo al estudio, a la participación comunitaria y a actividades de mantenimiento del hogar. Estas cifras muestran que el trabajo doméstico y de cuidados continúa siendo una responsabilidad central en la vida de millones de mujeres.

El INEGI subraya que la información estadística es un bien público que permite comprender la realidad social del país y tomar decisiones informadas. En el marco del Día de la Madre, los datos permiten reconocer la contribución cotidiana de las mujeres que sostienen hogares, comunidades y economías locales. El organismo invita a consultar y utilizar esta información para fortalecer políticas públicas que respondan a las necesidades reales de las madres en México.

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