El mapa del medicamento y cómo IMSS Bienestar sostiene el abasto hospitalario en Oaxaca, semana a semana
Misael Sánchez
El informe no se construyó desde una oficina ni se midió con discursos. Jesús Alejandro Ramírez Figueroa, coordinador estatal de IMSS Bienestar en Oaxaca, llegó con números, cortes semanales y un diagnóstico preciso del sistema que mantiene en funcionamiento la red hospitalaria del estado. El mensaje fue claro: el abasto de medicamentos no se detuvo, ni siquiera en diciembre.
Con un promedio estatal del 82 por ciento, el responsable de IMSS Bienestar explicó que el surtimiento se realiza de manera continua, con entregas programadas y revisión directa en cada jurisdicción. La meta, reiteró, es clara: superar el umbral del 80 por ciento y empujar cada unidad hacia el 90 por ciento o más, sin excepciones territoriales.
La Cuenca del Papaloapan aparece como uno de los puntos más sólidos del sistema, con 89 por ciento de abasto en centros de salud, mientras que en Valles Centrales hospitales como Cuicatlán rozan el 94 por ciento. Otros, como Teotitlán de Flores Magón y San Pablo Huixtepec, avanzan por arriba del 85, y los que aún se mantienen en 80 por ciento entran automáticamente en la lista de atención prioritaria.
En el Istmo, el panorama es similar. Juchitán y Salina Cruz operan entre 90 y 95 por ciento, mientras que Ixtepec mantiene un 85. En la Costa, Pochutla alcanza 90 por ciento y Huatulco 87, con una estrategia ya definida para reforzar unidades como Puerto Escondido y Pinotepa Nacional. La Mixteca no se queda atrás, con Huajuapan, Nochixtlán y Chalcatongo por encima del 85, y ajustes puntuales en Putla y Tamazola.
Ramírez Figueroa subrayó que el comportamiento del sistema no depende de una sola unidad. En la Sierra, Nejapa de Madero lidera con 91 por ciento, seguido de Ixtlán de Juárez y Tamazulapan. Los hospitales de alta concentración, como el de la Niñez Oaxaqueña y el de Alta Especialidad, se mantienen en torno al 80 por ciento, con seguimiento semanal.
El cierre del informe apuntó a una pieza clave del modelo: la capacidad médica para resolver faltantes específicos mediante esquemas de prescripción ajustados al cuadro disponible. Para el coordinador estatal, el objetivo no es solo llenar bodegas, sino garantizar tratamientos eficaces y oportunos, incluso en contextos de alta demanda. Así, el abasto se convierte en una tarea permanente, técnica y territorial, que se mide cada semana y se corrige sin pausa.
