MISAEL SÁNCHEZ
Hay comercializadores de mezcal, no solamente en Oaxaca, sino en todo el país, que ante la Denominación de Origen de la tradicional bebida, optaron en los últimos años por no pagar la certificación ante el Consejo Regulador de la Calidad del Mezcal (Mezcal) y comercializan los mezcales como “destilado de agave”, con lo cual no solamente evaden el pago de impuestos, la colocación de marbetes fiscales y el cumplimiento de otras obligaciones tributarias, sino que también se convierten en una competencia desleal para los verdaderos productores.
Lo menciono porque, en el marco de la defensa de los derechos culturales y la protección de la identidad indígena, autoridades de la región Mixe en Oaxaca, junto con el gobernador y funcionarios de gobierno, han tomado una firme postura ante la apropiación indebida de nombres y elementos identitarios de sus comunidades en productos comerciales, particularmente en el mezcal. En una conferencia reciente, líderes municipales de Santo Domingo Tepuxtepec, Asunción Cacalotepec y Santa María Tlahuitoltepec expresaron su indignación ante el uso comercial no autorizado del nombre de una de sus comunidades en una marca de mezcal. Este hecho ha traído nuevamente al frente el desafío continuo de las comunidades indígenas para proteger su patrimonio cultural en el contexto de un mercado globalizado.
El problema adquiere mayor relevancia tras la implicación de una conocida comunicadora que, en sus redes sociales, negó su participación directa en la propiedad de la marca, aunque reconoció colaborar en su promoción. La marca en cuestión, registrada a nombre de Martha Patricia Campos Orozco, se destaca como uno de los muchos casos de apropiación indebida, según indicaron los representantes comunitarios. Para las autoridades mixes, el uso de su nombre en productos sin consentimiento constituye una invasión a su cultura y a los significados que, de acuerdo con sus tradiciones, trascienden el mero uso comercial.
El gobernador expresó el respaldo del gobierno estatal en esta causa, enfatizando que se avanzará en un procedimiento formal ante instancias jurisdiccionales y administrativas para defender la identidad cultural mixe. Reconoció también la reciente reforma del artículo segundo constitucional, que faculta a las comunidades indígenas como sujetos de derecho para defender su patrimonio cultural, material e inmaterial. Esta reforma, impulsada a nivel federal, reconoce a las asambleas comunitarias como el órgano máximo de decisión y les otorga un mayor poder en cuestiones legales y culturales, brindando un marco sólido para abordar casos de apropiación cultural como el actual.
Los líderes mixes hicieron hincapié en que la apropiación cultural no es un problema aislado, recordando otros incidentes en los que bordados y diseños tradicionales fueron explotados sin autorización, lo que desencadenó procesos legales contra diseñadores extranjeros. En este contexto, el derecho a preservar el mezcal, las artesanías y otros elementos culturales de la región se convierte en una demanda justa y vital para la continuidad de sus prácticas ancestrales.
La secretaria de educación de la regiduría de Santa María Tlahuitoltepec recalcó la importancia de que esta denuncia sea vista no solo como un caso aislado, sino como un antecedente significativo para fortalecer el discurso de los pueblos originarios y proteger su patrimonio de forma integral. Al tomar una postura firme en defensa de su identidad, las autoridades mixes, con el respaldo del gobierno estatal, buscan sentar un precedente legal que impulse la protección y el respeto a los elementos que definen la esencia de sus comunidades.
Este episodio, más allá del conflicto con una marca específica, resalta la lucha de los pueblos indígenas por el derecho a decidir sobre los elementos que constituyen su identidad. La reciente reforma constitucional se presenta como una herramienta de empoderamiento para las comunidades, permitiéndoles defender activamente su patrimonio frente a las complejidades de un mundo que, en ocasiones, no alcanza a comprender la profundidad de su cultura.
