El costo de la canasta alimentaria que sirve de referencia para medir la pobreza extrema por ingresos registró incrementos anuales superiores a la inflación general durante septiembre de 2026, de acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza difundida por el INEGI.
La institución informó que el valor monetario de la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos alcanzó mil 940.96 pesos mensuales por persona en el ámbito rural y 2 mil 590.61 pesos en el urbano. Este indicador refleja el monto necesario para adquirir la canasta alimentaria básica y constituye uno de los principales referentes para la medición de la pobreza multidimensional en México.
Durante septiembre de 2026, el valor de la canasta alimentaria aumentó 4.9 por ciento anual en las zonas rurales y 5.5 por ciento en las urbanas. Ambos resultados se ubicaron por encima de la inflación general anual, que fue de 3.5 por ciento en el mismo periodo.
El reporte señala que los productos con mayor incidencia en el incremento anual de la canasta alimentaria fueron la cebolla, los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar y el jitomate. En el ámbito rural, la cebolla registró una variación anual de 89.8 por ciento y concentró la principal incidencia en el aumento del indicador.
En las ciudades, los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar representaron el factor con mayor incidencia en el encarecimiento de la canasta alimentaria, seguidos por la cebolla y el jitomate.
A tasa mensual, las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos avanzaron 1.6 por ciento en el ámbito rural y 1.1 por ciento en el urbano. El INEGI identificó nuevamente al jitomate, la cebolla y el limón entre los productos con mayor impacto en estas variaciones.
Además de la referencia alimentaria, la Línea de Pobreza por Ingresos, que incorpora bienes y servicios no alimentarios, se ubicó en 3 mil 553.70 pesos por persona al mes en zonas rurales y en 4 mil 951.66 pesos en áreas urbanas.
Las actualizaciones de las Líneas de Pobreza se realizan con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor y permiten determinar si los ingresos de la población son suficientes para cubrir las necesidades esenciales de alimentación, bienes y servicios.
