Misael Sánchez
El Poder Legislativo del Estado de Oaxaca celebró una Sesión Solemne para conmemorar los 200 años de la creación del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, antecedente directo de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca.
En este acto, el rector Farid Acevedo López ofreció un mensaje en el que subrayó la trascendencia histórica de la institución y su papel decisivo en la construcción educativa, política y social de la entidad desde 1826.
Acevedo López afirmó que el bicentenario representa una obra colectiva que ha acompañado la evolución de Oaxaca durante dos siglos. Recordó que el Instituto nació en los primeros años de la vida republicana mexicana, cuando la educación comenzó a consolidarse como política de Estado. Señaló que la naciente legislatura oaxaqueña comprendió que no podía existir libertad duradera sin conocimiento ni ciudadanía plena sin educación, por lo que impulsó el marco jurídico que permitió el nacimiento de una institución destinada a cultivar las ciencias, las artes y el pensamiento liberal.
El rector destacó que la historia del Instituto y la del Congreso del Estado han estado profundamente entrelazadas. Mientras el Poder Legislativo construía las bases de la legalidad y la representación democrática, el Instituto formaba a las generaciones que fortalecerían esas mismas instituciones. Subrayó que desde sus aulas surgieron juristas, legisladores, gobernantes, intelectuales, médicos y científicos que marcaron el rumbo de Oaxaca y contribuyeron a la vida pública nacional.
Acevedo López dedicó un apartado especial a la figura de Benito Juárez, quien encontró en el Instituto la oportunidad de acceder al conocimiento y construir una vida dedicada al servicio público. Recordó que los principios juaristas continúan guiando la vida institucional del país, especialmente en materia de legalidad, igualdad ante la ley y fortalecimiento de las instituciones republicanas.
El rector afirmó que la UABJO ha sabido transformarse sin renunciar a su esencia. Su labor en la formación de profesionistas, la investigación, la cultura, la vinculación comunitaria y la defensa de la educación pública ha fortalecido el tejido social de Oaxaca. Concluyó que el bicentenario debe asumirse como una afirmación renovada del compromiso con la legalidad, la educación y el desarrollo democrático del estado.
