17 abril, 2026
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UABJO: Sindicalismo y sistema de pensiones

Misael Sánchez / Columna Presupuesto Informativo

La crisis intergeneracional en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), puso en perspectiva la importancia de realizar un saneamiento financiero, con muchos sacrificios para los trabajadores activos, para contar a la brevedad con una reforma de fondo al sistema de pensiones
Y es que hay un conflicto entre generaciones tan grave, que a estas alturas los expertos ya hablan de un déficit presente y futuro de más de 20 mil millones de pesos para la máxima casa de estudios, en las próximas tres décadas.
Allí están los últimos datos.
Al iniciar el 2023, en la UAJO existían 3,362 trabajadores dentro del sector de servicios de enseñanza, investigación científica y difusión cultural, los cuales, de acuerdo con el IMSS, hacen a la UABJO el establecimiento que emplea al mayor número de personas en Oaxaca.
Parecieran muchos, pero le cuento que, antes de la pandemia, imagínese las razones, se contabilizaban en la UABJO, más de 3,700 trabajadores activos, entre ellos más de 1,600 mujeres y el resto hombres.
Si las autoridades laborales y financieras no mienten, la UABJO paga entre 30 y 40 millones de pesos mensuales de nómina.
Sí. Eso cuesta la plantilla laboral de la máxima casa de estudios.
Unos 450 millones de pesos anuales. Nomás.
Y, en promedio, de acuerdo con los reportes de nómina, el ingreso de un trabajador sindicalizado, sólo sindicalizados, es de 9 mil 500 pesos mensuales, en promedio.
Haga su prospectiva personal. El tema es interesante.
Porque a ello, hay que sumarle que existen casi un millar de jubilados y pensionados, entre los que se encuentran más de 500 mujeres.
Y también el costo anual de representa un 50 por ciento de los gastos de la nómina de la UABJO, pues mensualmente se pagan unos 20 millones de pesos en pensiones, lo que representan más de 230 millones de pesos anuales
Es también el costo de pagar entre 18 y 25 mil pesos mensuales de pensiones a alrededor de mil trabajadores que ya dieron lo mejor de su vida a la institución.
A estas alturas, la crisis entre generaciones entre trabajadores activos y pensionados y jubilados en la UABJO no es sólo un tema administrativo, sino también es político, social y económico.
¿Quién tiene la solución?: todos.
Porque la crisis intergeneracional no se va a solucionar desde la administración central.
También los trabajadores, los sindicatos y la comunidad universitaria están convocados a participar en esta gran reforma estructural al sistema de pensiones.
A estas alturas, quienes deben tomar las decisiones son los mismos universitarios, especialmente hombres y mujeres que prestan sus servicios como personal de apoyo, académicos y administrativos.
La Secretaría de Educación Pública (SEP), ya hizo lo propio.
A través de la Dirección General de Educación Superior Universitaria convocó al Rector Cristian Carreño López y a los dirigentes del STEUABJO, SITUABJO, SECUABJO, STAUO, SUMA y SUA para apurar en la UABJO el saneamiento financiero del sistema de pensiones, una situación que se repite en cuando menos una docena de universidades públicas del país.
Más allá de los contratos colectivos de trabajo actuales, las revisiones ante la autoridad laboral y los acuerdos entre la administración central de la UABJO y los seis sindicatos existentes, está la certidumbre laboral que deben tener todos los trabajadores de la máxima casa de estudios.
Y por lo que se percibe, los ánimos después de la pandemia, ya con una nueva administración, son los que se necesitan para impulsar la reforma tan anhelada al sistema de pensiones y otras iniciativas que redundarán en beneficio de la comunidad universitaria.
Si hay disposición de la UABJO, los sindicatos y la SEP, seguramente el Gobierno del Estado también puede ayudar, en mucho, a resolver el tema de las pensiones en la máxima casa de estudios.
Y es que actualmente, en la UABJO, se requieren 30 años de servicio para recibir la pensión vitalicia por jubilación, con un monto del 100% del último salario, más la prima de antigüedad.
En el caso de las mujeres trabajadoras hablamos de 2 años menos.
Allí está el punto neurálgico de lo que vendrá a ser la reforma al sistema de pensiones.
Y los otros tipos de pensión también deben estar sujetos a acuerdos que beneficien a los trabajadores actuales y, por supuesto, a quienes se sumen a la plantilla laboral de la máxima casa de estudios en los próximos años.
Por lo pronto, los seis sindicatos de la UABJO tienen una definición clara en los gastos de defunción, seguros de vida, primas de antigüedad y despidos injustificados.
Sin embargo, todavía hay mucho por hacer.
No va a ser gratis.
Los costos económicos y fiscales son incalculables, pero, por el bien de la comunidad universitaria, la seguridad social en la UABJO no debe correr la misma suerte que la mayoría de los trabajadores del sector privado.
El saneamiento financiero del sistema de pensiones de la UABJO implica sacrificios y beneficios de mediano y largo plazo.
Atender el problema y resolverlo de común acuerdo entre los universitarios ya lleva implícito un alto costo político para la universidad crítica y popular, sin embargo, es tiempo de darle estabilidad financiera a la UABJO y certidumbre a su plantilla laboral.

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