En el marco de una reunión técnica con la SEP federal, Emilio Montero, director del IEEPO, desgranó los avances y pendientes que aún vinculan al instituto con la Sección 22 del SNTE. El balance, aunque positivo en algunos frentes, deja entrever los desafíos que aún persisten en la maquinaria educativa oaxaqueña.
En el nivel de telesecundarias, 25 de las 57 propuestas de ingreso no cumplen con los perfiles establecidos por el profesiograma. Aun así, el avance registrado alcanza el 56.14%, lo que representa más de la mitad del total de nuevos ingresos procesados. En el nivel de educación para adultos —CEOS y CEBAS— el escenario es más complejo: 12 de 27 propuestas siguen en trámite, con un avance del 44.44%, mientras se gestionan cancelaciones y creaciones de plazas.
Montero fue claro: los procesos de vacancia, incidencias y nuevas necesidades han sido cerrados al 100%. Pero no todo es celebración. Las asignaciones de horas adicionales, así como los nombramientos de supervisores y jefes de sector, permanecen en pausa. ¿La razón? Documentación entregada fuera de tiempo, un error que, en el lenguaje de la burocracia, puede convertirse en un obstáculo insalvable.
El director del IEEPO no esquivó la crítica ni el compromiso. Reconoció que la educación en Oaxaca exige más que cifras y porcentajes: requiere precisión, coordinación y una voluntad férrea para que los engranajes del sistema no se detengan por papeles mal entregados o perfiles mal definidos.
En tiempos donde la educación pública se juega su prestigio en cada aula, cada plaza y cada nombramiento, el llamado es claro: avanzar sin titubeos, pero con los pies bien puestos en la tierra.
