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Misa de Ocho… La cuesta del trimestre

A estas alturas del año, el gobierno federal debió haber canalizado a Oaxaca más del 14 por ciento de las aportaciones y participaciones federales, cuyo techo financiero en 2017 es superior a los 56 mil millones de pesos.
Sin embargo, de un monto superior a los 10 mil millones de pesos, en la entidad no se ha radicado ni el 40 por ciento y lo poco que ha llegado se destinó, principalmente, al pago de la nómina del magisterio, cuya voracidad no conoce límites.
Para ser exactos, las participaciones de enero son del orden de los 5 mil 817.3 millones de pesos.
Las de febrero llegan a 4 mil 638.3 millones de pesos. Por supuesto, las participaciones federales forman parte del gasto asignado a rubros importantes como educación, salud, seguridad y otros rubros importantes para la vida cotidiana de los oaxaqueños.
El hecho de que mensualmente lleguen a la entidad, sin problemas, recursos por el orden de los 5 mil millones de pesos, en promedio, garantiza una pronta reactivación de la economía y no hacerlo, mantiene una especie de parálisis que contagia a todos los sectores de la sociedad.
Desafortunadamente, la entidad tiene su mayor debilidad en la recaudación propia, de allí la elevada dependencia de las aportaciones y participaciones federales.
Es necesario que a partir de la regularización de la entrega de las participaciones federales, que será por allí de los meses de abril y mayo, la Secretaría de Finanzas realmente realice una reingeniería de la distribución del gasto público y que no tome como referencia los esquemas utilizados en la anterior administración.
Aquí es donde los especialistas deben hacer una revisión de la distribución del presupuesto, sobre todo porque año con año, en el sexenio pasado se abusó de las transferencias y era muy fácil etiquetar pocos recursos a una dependencia para, al final, terminar asignándole recursos con exceso, sin que los mismos diputados y la Auditoría Superior del Estado reparara en ello.
Si observamos con detenimiento, en los últimos años, los ejercicios fiscales terminaban con ingresos hasta por más del 10 ó el 20 por ciento presupuestado, lo cual quiere decir que se tuvo una mala planeación del gasto del presupuesto.
La disciplina financiera es necesaria por varias razones. Sin embargo, el ciudadano común, el de a pie, aquel que únicamente necesita condiciones para trabajar, no exije más que ello. Seguridad y tranquilidad, pero las autoridades deben hacer lo que les corresponde para dar resultados.
Quienes no tienen un ingreso seguro a través de un empleo en el sector formal, los mismos desempleados, quienes se desempeñan como trabajadores eventuales, incluso los asalariados, en este momento atraviesan por situaciones difíciles, complicadas, porque la falta de circulante se agudizó al iniciar el mes de enero.
Hay que reconocer que esa crisis de enero ya se prolongó a febrero y va a continuar en marzo. Es posible que en el mes de abril todavía se tengan muchos afectados.
La radicación tardía de los presupuestos federales también afecta a los oaxaqueños, quienes reciben más del 94 por ciento del gasto estatal vía participaciones federales.
Así que, todavía quedan varias semanas de crisis, con alzas en combustibles, incrementos en precios básicos, riesgos de aumentos en el transporte público y desempleo, a lo que se suma la deportación de migrantes de Estados Unidos.
  • Es tiempo de hacer más con menos, pero también de que las autoridades, en sus tres niveles de gobierno, actúen con responsabilidad y que apliquen de manera transparente los presupuestos que en los próximos meses harán llegar las autoridades federales.

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