El atún se ha convertido en un alimento indispensable en la mesa de millones de personas por su sabor, accesibilidad y beneficios para la salud. Su presencia en conserva o fresco facilita su consumo cotidiano y lo posiciona como una de las proteínas más prácticas y completas disponibles en el mercado. En el marco del Día Mundial del Atún, se subraya la importancia de proteger esta especie y de promover prácticas que aseguren su sostenibilidad.
Este pez, que puede alcanzar dimensiones impresionantes y mantenerse en movimiento constante para evitar hundirse, destaca por su aporte nutricional. Contiene proteínas de alta calidad, ácidos grasos Omega 3, vitamina B12 y minerales esenciales. Su consumo favorece la salud cardiovascular, el sistema inmunológico, el sistema nervioso y el control de peso, además de contribuir al bienestar óseo y cutáneo.
La producción nacional de atún registró en 2024 una recuperación significativa al alcanzar casi ciento sesenta y cinco mil toneladas, diez por ciento más que en 2023. Sinaloa, Colima, Chiapas y Baja California encabezaron la actividad pesquera y aportaron el noventa y nueve por ciento del volumen total. Sinaloa destacó como principal productor con ciento quince mil setecientas ochenta y tres toneladas.
México se consolidó como el undécimo productor mundial de atún, con una participación de 2.6 por ciento del total global. Las exportaciones alcanzaron treinta y seis mil ciento cuarenta toneladas, enviadas a destinos estratégicos como Estados Unidos, España, Vietnam, Guatemala y Japón, lo que refleja la competitividad del sector y su capacidad para abastecer mercados internacionales.
La Secretaría de Agricultura enfatizó que el crecimiento del consumo y la producción debe ir acompañado de una pesca responsable para evitar la sobreexplotación y proteger el ecosistema marino. La conmemoración del Día Mundial del Atún, vigente desde 2017, busca fortalecer esta conciencia y promover acciones que garanticen la permanencia de la especie y el equilibrio ambiental.
El atún representa una oportunidad para impulsar la nutrición, la economía y la sostenibilidad. Su relevancia en la dieta y en la producción pesquera nacional confirma la necesidad de seguir construyendo políticas y prácticas que aseguren su aprovechamiento responsable.
