20.7 C
Oaxaca, MX
12 mayo, 2026
Oaxaca MX
AgendaOpinión

La Guelaguetza como escenario del poder y del orden público en Oaxaca

Columna Política de Apuntes y Despuntes…

+ La Guelaguetza como escenario del poder y del orden público en Oaxaca

Misael Sánchez

El anuncio de la fiesta se hace como cada año, con la solemnidad que acompaña a los rituales que buscan reafirmar una identidad colectiva. Sin embargo, en esta ocasión la presentación de la Guelaguetza 2026 revela algo más que el programa cultural de una celebración histórica. Expone la arquitectura política de un gobierno que intenta equilibrar tradición, gobernabilidad y expectativas sociales en un contexto donde la administración pública enfrenta presiones simultáneas en materia de agua, seguridad, transparencia y relación con instituciones autónomas. La conferencia del gobernador Salomón Jara no fue únicamente un acto protocolario. Fue una puesta en escena del proyecto político que su administración quiere consolidar.

El primer gesto del mandatario fue reconocer la decisión federal de mantener el calendario escolar sin modificaciones. La mención no es menor. En un país donde la educación es un terreno de disputa permanente, la defensa de los ciento ochenta y cinco días de clase se convierte en un mensaje de estabilidad institucional. El gobernador lo presenta como un acto de responsabilidad pública que protege a las familias y preserva el orden cotidiano. En términos políticos, es una forma de alinearse con la narrativa federal de continuidad y disciplina administrativa, un elemento que su gobierno ha buscado enfatizar desde el inicio de su gestión.

A partir de ahí, la conferencia se desplaza hacia el terreno simbólico de la Guelaguetza. El gobernador insiste en que la fiesta es identidad, memoria y comunidad. La descripción no es retórica vacía. En Oaxaca, la Guelaguetza funciona como un dispositivo de cohesión social y como un instrumento de legitimidad política. La presentación de delegaciones, la selección de actividades y la narrativa de autenticidad cultural son parte de un esfuerzo por reforzar la idea de que el gobierno actúa como garante de la tradición. La presencia del Consejo Cultural, integrado por setenta y dos especialistas que evaluaron ritualidad y ancestralidad, refuerza la idea de un proceso técnico y comunitario que busca alejar la fiesta de intereses comerciales. El mensaje es claro. La Guelaguetza pertenece a los pueblos y el gobierno se presenta como su custodio.

Sin embargo, la dimensión cultural no puede separarse de la dimensión económica. El gobernador reconoce que la fiesta genera una derrama millonaria y que la presencia de marcas privadas se integra bajo un esquema de colaboración que, según su discurso, respeta la identidad comunitaria. La insistencia en que los patrocinadores no aportan recursos económicos sino logística y promoción busca neutralizar la crítica recurrente sobre la mercantilización de la fiesta. El gobierno intenta mostrar que controla el proceso y que la participación privada no altera el sentido original del evento. En términos políticos, es una forma de blindar la legitimidad cultural frente a cuestionamientos sobre intereses económicos.

El anuncio de que los ingresos de la Guelaguetza se destinarán al programa Hogar Primavera introduce un elemento adicional. La fiesta se convierte en un mecanismo de redistribución social. El gobierno vincula la celebración con la política de vivienda para sectores marginados. La decisión tiene un efecto simbólico evidente. La Guelaguetza deja de ser únicamente un espectáculo turístico para convertirse en una herramienta de bienestar social. En un contexto donde la desigualdad territorial es persistente, esta narrativa fortalece la imagen de un gobierno que busca equilibrar tradición y justicia social.

La conferencia también aborda un tema que trasciende la fiesta. La crisis del agua. El gobernador detalla la sectorización, la rehabilitación de tuberías, la apertura de pozos y la futura presa de la Mujer Solteca. La explicación técnica se convierte en un argumento político. El gobierno se presenta como una administración que enfrenta un problema heredado y que trabaja en soluciones estructurales. La entrega de doce mil tinacos y la operación de cuarenta pipas se muestran como medidas de emergencia que acompañan un proyecto de largo plazo. La narrativa es clara. La crisis no es responsabilidad del gobierno actual, pero sí lo es la solución.

La seguridad es otro eje central. El gobernador anuncia un operativo especial para la Guelaguetza, con videovigilancia, botones de auxilio y coordinación interinstitucional. La regulación de taxis, transportistas y prestadores de servicios turísticos se presenta como una medida para evitar abusos y proteger a los visitantes. En un estado donde la percepción de seguridad influye directamente en la actividad turística, el mensaje busca transmitir control y capacidad operativa. La fiesta se convierte en un escenario donde el gobierno demuestra su capacidad de gestión.

Finalmente, el gobernador aborda la situación de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Reconoce la posibilidad de auditorías y la existencia de un quebranto financiero. Al mismo tiempo, insiste en el respeto a la autonomía universitaria y llama a un proceso electoral interno basado en el diálogo y la legalidad. La postura es cuidadosa. El gobierno busca distanciarse de cualquier intervención directa, pero deja claro que la fiscalización del uso de recursos públicos es una facultad vigente. En un contexto donde la universidad es un actor político relevante, la posición del gobernador intenta equilibrar prudencia institucional y responsabilidad pública.

La conferencia, en su conjunto, muestra a un gobierno que intenta articular una narrativa de orden, identidad y responsabilidad. La Guelaguetza aparece como el eje simbólico que permite conectar cultura, economía, seguridad y política social. La crisis del agua y la situación de la universidad introducen elementos de tensión que el gobierno busca administrar mediante explicaciones técnicas y llamados a la legalidad. La estrategia es clara. Presentar un gobierno que actúa, que escucha y que se asume como garante de la estabilidad.

El cierre inevitable es una reflexión sobre el espacio público. La Guelaguetza no es únicamente una fiesta. Es un escenario donde se disputa el sentido de lo común. El gobierno lo sabe y por eso coloca la celebración en el centro de su narrativa política. El desafío del gobierno será demostrar que la celebración no oculta los problemas, sino que convive con ellos en un proyecto de transformación que aún está en construcción.

Misael Sánchez / Periodista / Agencia Oaxaca Mx

Artículos relacionados

INVITAN SSO Y SOCIEDAD OAXAQUEÑA DE DERMATOLOGÍA A JORNADA PARA DETECCIÓN DE CÁNCER DE PIEL

Redacción

REALIZA SM ENCUENTRO REGIONAL DE AUTORIDADES E INSTANCIAS MUNICIPALES DE LAS MUJERES DE LA ZONA METROPOLITANA DE OAXACA

Redacción

“Sin drogas, ¡salvas tu vida!” llega a Juchitán de Zaragoza

Redacción