23 enero, 2026
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Exalumnos del Colegio Minerva impulsan el mayor rescate histórico escolar en Oaxaca con apoyo de Adabi y la Fundación Alfredo Harp Helú

Exalumnos del Colegio Minerva impulsan el mayor rescate histórico escolar en Oaxaca con apoyo de Adabi y la Fundación Alfredo Harp Helú

El domingo por la tarde, en una quinta del Valle Eteco al poniente de la capital oaxaqueña, un grupo de exalumnos del Colegio Particular Minerva protagonizó un encuentro que dejó ver el tamaño real de un proyecto que ya supera la nostalgia y se instala en la historia de Oaxaca. Allí, rodeados de familias, mesas extendidas y la emoción de quienes no se habían reencontrado en décadas, se consolidó el plan para rescatar, organizar y donar el archivo histórico del que fuera uno de los planteles particulares más emblemáticos de la ciudad, fundado en 1935 y cerrado en 1969.

El responsable de que todo esto exista tiene nombre y voz. José Oliverio Hernández Underwood, exalumno y organizador del proyecto, explicaba sin rodeos: “Esto salió de una locura que después se fue haciendo un sueño y el sueño se fue convirtiendo en un proyecto”. Desde hace meses empuja un trabajo que involucra a generaciones enteras, familias completas y especialistas en archivística. Lo mueve la gratitud hacia la escuela en la que estudió hasta quinto año, donde, como él mismo recuerda, superó una tartamudez infantil y aprendió a presentarse ante el mundo.

Hernández Underwood relató ante los asistentes cómo la idea se encendió durante un desayuno con su compañero de infancia, Luis Mariano Cruz Salinas. Después vino el encuentro con Carmelita Fernández y las seis cajas llenas de documentos, libretas, fotografías y registros escolares que guardaban, en silencio, más de tres décadas del Minerva. Cuando las abrió, dice, se le salieron las lágrimas. Fue el primer indicio de que el archivo tenía un valor mayor que el sentimental.

El convivio dominical no fue una reunión social más. Fue el anuncio formal del proyecto histórico más grande que ha emprendido un grupo de exalumnos en Oaxaca para rescatar el acervo de una escuela particular. La presencia de especialistas confirmó la dimensión: Ana Luz Ramírez Sánchez, de la Coordinación de Archivos Civiles y Eclesiásticos de la Fundación Alfredo Harp Helú, asistió junto con parte de su equipo para detallar el diagnóstico inicial del archivo.

Apenas realizamos el diagnóstico y vimos material valioso, aunque algunos documentos necesitan limpieza, estabilización y quizá restauración”, explicó Ramírez Sánchez durante la entrevista. Su equipo se encargará de clasificar y organizar el archivo, creando un inventario profesional que permita documentar la estructura y funciones que tuvo el colegio. Fotografía, actas, calificaciones, boletines y registros de colegiaturas forman parte del acervo localizado. El objetivo es dejarlo listo para su resguardo definitivo.

Ese resguardo recaerá en Adabi, Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México, encabezada por María Isabel Grañén Porrúa, quien preside también la Biblioteca Burgoa, donde se prevé depositar de manera permanente la historia del Colegio Particular Minerva. Será, como destacó José Oliverio, “el primer colegio particular que donará su historia al acervo cultural de la Biblioteca Burgoa”.

La cronología del proyecto ya tiene fechas claras. Entre el 6 y el 11 de julio del próximo año se llevarán a cabo actividades con exalumnos provenientes de todo el país, incluidos grupos de Mérida, Monterrey y Estados Unidos. El 8 de julio se prevé la entrega formal del archivo organizado a la Biblioteca Burgoa. El 10 de julio se realizará la develación de la placa conmemorativa de los 91 años del colegio, y el 11 de julio se celebrará un homenaje póstumo a los fundadores Guillermo Mondragón Gómez y Mati Mondragón, con honores a la bandera, reconocimiento a exalumnos y elementos simbólicos como la interpretación del himno escolar en arreglo sinfónico.

El comité organizador, formado por exalumnos como Agustín Moreno, Octavio Ramos, Roberto Zamora, Paty, Gladys Castellanos, Miguel Illescas, el propio Luis Mariano y un creciente grupo de voluntarios encabezado por Alejandro Figueroa, se encargará de sostener las actividades y reunir fondos mediante una rifa programada para el 14 de febrero, cuyos premios fueron donados por artistas, escritores y empresarios, varios de ellos ex minervos.

Durante su mensaje público, Hernández Underwood recordó que por el Minerva pasaron generaciones completas: padres, hijos y hermanos. Mencionó familias como los Zamora, los Hernández Underwood y los Castellanos, entre muchas otras que aún mantienen vivo el vínculo. Subrayó la importancia de reconocer a quienes ya no pueden estar presentes y evocó, con nombre y memoria, a compañeros fallecidos, maestros y figuras fundamentales del colegio.

La intervención de Ana Luz Ramírez añadió un matiz técnico que completó el sentido del proyecto. “Será importante para la historia de la educación en Oaxaca, y trabajarlo junto a quienes fueron parte de esa historia lo vuelve más enriquecedor”, señaló. La especialista detalló que una vez estabilizados, limpiados y organizados, los documentos podrán consultarse de forma pública para investigadores, estudiantes y cualquier persona interesada en conocer cómo funcionaba un colegio particular en la primera mitad del siglo XX.

Al cierre del encuentro, el ambiente confirmó que el Minerva había vuelto a convocar unión y compromiso. El convivio sirvió también para registrar nuevos exalumnos, actualizar listas y completar datos. Algunos compartieron anécdotas de los años en que cursaban la primaria entre pizarrones de madera, reglazos, exámenes orales con sínodo triple y el riguroso sistema de enseñanza que los formó. Otros se ofrecieron como voluntarios para seguir localizando materiales, fotografías o testimonios.

La quinta del Valle Eteco quedó como escenario de un acuerdo colectivo: preservar el patrimonio escolar del Colegio Particular Minerva y entregarlo a una institución capaz de resguardarlo de manera profesional. La combinación entre el impulso de los exalumnos, los conocimientos archivísticos de la Fundación Alfredo Harp Helú y el respaldo institucional de Adabi y de la Biblioteca Burgoa consolidó un proyecto que dejará huella en Oaxaca.

Cuando terminó la intervención, José Oliverio remató con una frase que cerró la tarde de forma precisa: “Este es un pedacito de paraíso. Aquí estamos cerrando un círculo en gratitud”. El proyecto Minerva, ahora formal y respaldado, sigue su ruta hacia julio, con un archivo por rescatar, una historia por contar y una comunidad decidida a no dejarla perder.

Redacción: Misael Sánchez / Fotos: Sandra Luz Roldán

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