En un país donde la incertidumbre económica parece haberse vuelto rutina, la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE) del INEGI se convierte en una brújula para entender el ánimo de quienes mueven la maquinaria productiva. El reporte de julio de 2025 muestra un panorama mixto, donde hay sectores que se enfrían, otros que resisten, y algunos que comienzan a mostrar señales de recuperación.
Con un Indicador Agregado de Tendencia (IAT) de 48.3 puntos, el sector manufacturero se ubica por debajo del umbral de los 50 puntos, lo que indica una percepción negativa entre los empresarios. La producción cayó a 46.4 puntos, y la demanda nacional se contrajo a 49.9.
“Estamos en modo supervivencia”, comenta Esteban Ríos, gerente de una planta de textiles en Puebla. “No es que no queramos invertir, es que no sabemos si el mercado responderá. La incertidumbre nos paraliza.”
El único componente que mostró una ligera mejoría fue el personal ocupado, con 48.9 puntos, aunque sigue sin alcanzar niveles de optimismo.
El sector de la construcción atraviesa una racha preocupante. Con un IAT de 44.5 puntos, acumula diez meses consecutivos por debajo del umbral. El valor de las obras como subcontratista se desplomó a 31.2 puntos, reflejando una fuerte contracción.
“Los proyectos están, pero no se ejecutan”, afirma Laura Méndez, arquitecta independiente. “Los gobiernos anuncian obras, pero los pagos se retrasan, los contratos se diluyen, y los subcontratistas somos los primeros en sufrir.”
El personal ocupado se mantiene en 49.0 puntos, lo que sugiere que las empresas están reteniendo talento a pesar de la baja actividad.
El comercio se mantiene justo en el límite, con un IAT de 50.7 puntos. Las ventas netas y los ingresos por comisión cayeron drásticamente, pero los inventarios y las compras netas mostraron signos de recuperación.
“Hay movimiento, pero no hay confianza”, dice Miriam Ortega, dueña de una tienda de electrodomésticos en Guadalajara. “La gente compra lo básico, y los proveedores están más cautelosos que nunca.”
Este sector refleja una economía que se mueve, pero con freno de mano. La informalidad y la falta de crédito siguen siendo barreras estructurales.
Con un IAT de 53.2 puntos, los servicios privados no financieros son el único sector que muestra una tendencia positiva. Los ingresos por prestación de servicios y la demanda nacional superaron los 54 puntos, aunque el empleo se mantiene justo en el umbral.
“En el mundo digital hay oportunidades, pero también mucha competencia”, comenta Rodrigo Salgado, consultor en marketing digital. “Los servicios profesionales están creciendo, pero hay que reinventarse cada mes.”
Este sector incluye desde transporte y medios masivos hasta servicios técnicos y de alojamiento. Su dinamismo refleja una transformación en los hábitos de consumo y en la estructura laboral.
El Indicador Global de Opinión Empresarial de Tendencia (IGOET) se ubicó en 50.7 puntos, con un ligero aumento mensual pero una caída anual de 1.8 puntos. Esto indica que, aunque la percepción empresarial no es catastrófica, tampoco es alentadora.
La EMOE, con más de 3,000 empresas encuestadas, ofrece una radiografía precisa del ánimo empresarial. Y ese ánimo, hoy por hoy, es de cautela.
México no está en crisis, pero tampoco en euforia. La EMOE revela un país que se mueve entre la esperanza y el escepticismo. Un país donde los empresarios siguen apostando, aunque con reservas. Donde cada punto en el indicador es una historia de esfuerzo, de cálculo, de riesgo.
Y aunque el termómetro empresarial no marca fiebre, tampoco indica salud plena. Es un México que duda, pero que no se detiene.
