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El lenguaje de la comunicación

Las relaciones humanas se basan en la comunicación. Gracias a los medios,  las noticias de cualquier parte del mundo nos parecen más cercanas. Sin embargo, el lenguaje con el que se trasladan esos acontecimientos se ha vulgarizado…

Preocupa, cada vez más,  la vulgarización del lenguaje en el mundo del periodismo y la formación académica de los profesionales de los medios de comunicación, pues su tarea y forma de expresión cala en todas las capas sociales.

El director de la Real Academia española, Víctor García de la Concha, ha asegurado que existe «un problema acuciante» para la lengua española, que es «la vulgarización del lenguaje» que se comprueba, sobre todo, en su opinión en los programas televisivos que tratan temas sobre personajes populares, no siempre vinculados a una actividad profesional, y cuya trascendencia social es la de ser famosos por participar en concursos. En este ámbito el académico se refirió también a que «vivimos en una época de deslengüamiento unisex».

No obstante el académico también afirmó que hoy «buena parte de la mejor literatura se escribe en los periódicos de España y América», tanto en columnas como en crónicas.

LENGUAJE DE LA CALLE.

«La lengua se hace en la calle y la calle se mueve en los periódicos. Ahí surgen los problemas», ha dicho el experto, ya que «los periodistas se encuentran con normas emergentes y con fenómenos que empiezan a hacerse comunes por encima de lo establecido».

Entre los «problemas acuciantes» de la lengua ha aludido al «léxico de la moda» según el cual «la ropa que utilizan los viernes los ejecutivos es ‘casual’ y no informal».

Pero «me temo que los cromosomas de la profesión periodística no transmiten, o no lo hacen con el mismo vigor, la obligación de cuidar la principal herramienta que manejamos, el idioma», ha afirmado por su parte Alex Grijelmo, presidente de la Agencia EFE.

En su opinión «el deficiente empleo del lenguaje no es un mal en sí mismo» y el problema de muchos periodistas «no son las faltas de ortografía o de sintaxis, sino lo que significan», que puede estar relacionado con «la falta de lecturas, el escaso sentido autocrítico, el desinterés por aprender más, el poco respeto a la calidad, el descuido o la carencia de buen gusto».

«Es imposible respetar a los demás si no hemos respetado antes el valor y las consecuencias de cada palabra que pronunciamos», ha sentenciado el presidente de EFE.

El consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, apuntó que «el español es una lengua viva que está en una época de auge y esplendor a nivel mundial», indicando que es el idioma materno de 360 millones de personas y se valora en el 9 por ciento del PIB mundial.

«En su difusión y cuidado los periodistas juegan un papel muy importante, con una doble responsabilidad social, la función informativa y la función educativa y pedagógica, como protectores del buen uso del español» aunque, explicó,  «no es sólo responsabilidad de los periodistas sino de todos, en nuestros diferentes ámbitos».

El escritor español Manuel Vicent ha defendido el trabajo de los periodistas, de los que ha dicho que «cuando demoran diez segundos su trabajo para elegir una u otra palabra se convierten en escritores».

LENGUAJE VIVO.

El autor de «La balada de Caín» (Premio Nadal en 1987) ha considerado que «no hay palabra vulgar si nace del genio del idioma» y ha insistido en que «gran parte de la literatura contemporánea» se ha escrito en medios de comunicación

Por su parte el periodista argentino Jorge Fernández Díaz,  director del suplemento de cultura «ADN» del diario argentino «La Nación”, alertó  sobre la degradación que sufre en la actualidad el lenguaje periodístico.

Señaló que, «por lo general, los periodistas de plantilla han sido domesticados para los meros clichés y convencionalismos y para el gris estándar».

En su intervención indicó que «el español que utilizan suele ser elemental y expeditivo, con más propensión a la información chatarra que a la crónica gourmet», pues cada vez más redactores «saben hablar inglés, pero no dominan con solvencia el castellano».

Además, Fernández relacionó este proceso de «pauperización y uniformidad del lenguaje» con el mundo de internet, «donde la prosa -salvo excepciones- ha degenerado en la pedestre cablegrafía de noticias».

Por su parte, el periodista y académico colombiano Daniel Samper ha aludido a los medios digitales «que cambian la responsabilidad del periodista en el uso del lenguaje lo mismo que la presencia en televisión de personajes anónimos o invitados, en quienes algunos  periodistas delegan su magisterio». Por ello «el español que oímos ahora es el de una vecina o un preso», dos de las personas anónimas que pueden aparecer en los medios «y también el de los publicistas, que son los mayores enemigos de la lengua».

Por todos estos problemas y por «el periodismo convergente» -realización del trabajo periodístico de una persona en varios soportes- los profesionales de la comunicación «estamos a punto de decir que esta responsabilidad nos la cargamos nosotros», agregó Samper.

El periodista Isaías Lafuente, de la Cadena Ser de España, ha repasado los «pecados capitales» de los periodistas en el uso del lenguaje, entre los que ha destacado que «el principal es la ignorancia».

Entre esos pecados también ha citado la «falta de controles de calidad», el «repetir errores de aquellos a los que admiramos», y «devorar signos de puntuación o artículos» y «si nosotros dejamos de utilizar esos elementos del lenguaje, quienes se miran en nosotros, también los dejarán de usar».

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