+ 16 regiones bailaron la cuarta Guelaguetza Universitaria
En un estallido de ritmo, identidad y memoria compartida, la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) celebró este lunes 7 de julio la cuarta edición de su Guelaguetza Universitaria, una festividad que consolidó al campus como un escenario de encuentro plural y emotivo entre las ocho regiones del estado y sus juventudes universitarias.
Convocada por la rectoría encabezada por Cristian Carreño López, la edición 2025 reunió a más de 500 estudiantes de 16 delegaciones, quienes no solo interpretaron bailes tradicionales, sino que ofrecieron fragmentos vivos de sus territorios, al ser ellos mismos originarios de las comunidades que representaron. Desde la calenda que recorrió las calles del centro histórico hasta la verbena final con fuegos pirotécnicos visibles desde el Valle Central, cada instante celebró la diversidad oaxaqueña con autenticidad y afecto colectivo.
Delegaciones participantes y lo que entregaron
- San Melchor Betaza (Sierra Norte) abrió la fiesta con sus sones ancestrales, seguidos por la delegación de San Pedro Pochutla (Costa), que encendió el escenario con picardía y fandangos.
- Villa Hidalgo Yalálag, orgullo zapoteca, trajo los jarabes y sones serranos marcados por su elegancia dancística.
- La delegación de Cacahuatepec, respaldada por la Facultad de Contaduría, sorprendió con coplas y chilenas cargadas de humor y fuerza costeña.
- Huajuapan de León (Mixteca) interpretó la icónica Canción Mixteca, una de las más celebradas del evento, con acompañamiento de banda dirigida por una mujer.
- Desde el Istmo, la Facultad de Enfermería de Tehuantepec y su extensión del Barrio La Soledad trajeron la magia del traje de terciopelo y encaje, al ritmo de la Sandunga.
- Jamiltepec, con versos afilados y chilenas vibrantes, encendió aplausos y carcajadas con sus coplas costeñas.
- Puerto Escondido, tras superar recientes fenómenos naturales, bailó con fuerza los sones que el mar le enseñó.
- La Preparatoria de Juchitán presentó el jarabe ejuteco, símbolo de los Valles Centrales.
- Desde Zaachila, la danza de la pluma fue interpretada como afirmación zapoteca y acto de resistencia simbólica.
- La danza de los diablos de la costa visibilizó con fuerza la tercera raíz oaxaqueña: la afrodescendiente.
- La delegación de Pinotepa Nacional arrasó con sus versos de doble filo, zapateado picaresco y un cierre de fiesta visceral.
- Desde la agencia San Pedro de la Reforma, llegaron los zancudos de Zaachila, acróbatas del equilibrio y la devoción.
- Tuxtepec y su emblemática Flor de Piña, representada por estudiantes de Odontología, sacudió la explanada con su elegancia rítmica.
- Putla Villa de Guerrero, sede universitaria en la Sierra Sur, llevó los sones de los tiliches: carnaval, sátira y color.
- El cierre lo entregó el histórico Grupo Folklórico Universitario, con más de seis décadas difundiendo el arte dancístico de las ocho regiones de Oaxaca.
Cada delegación entregó algo más que una coreografía: compartió un trozo de historia y comunidad. La UABJO no solo bailó —se organizó, se cuidó y celebró con orden. Hubo hidratación gratuita, accesibilidad para personas con discapacidad y rutas de evacuación definidas.
La noche terminó con piñas lanzadas al aire, versos aún frescos en la memoria y fuegos artificiales que reescribieron el cielo con luz oaxaqueña. Y el rector Carreño, sin voz de trueno pero con paso firme, dejó claro que esta Guelaguetza ya es institución: la fiesta del pueblo universitario que también sabe dar.
