La conferencia de prensa del martes 23 de septiembre de 2025 inició puntual, a las ocho de la mañana, en el Palacio de Gobierno.
Era la continuidad del pulso que Salomón Jara Cruz, gobernador de Oaxaca, había marcado un día antes.
Frente a reporteros, cámaras y funcionarios de su gabinete, desplegó un mosaico de anuncios que abarcó cultura, deporte, salud, bienestar, medio ambiente y obras de infraestructura hidráulica.
Un ejercicio político que, sin adornos, buscó mostrar la agenda estatal como un engranaje en marcha.
El arranque tuvo un tono distinto, casi ritual.
El gobernador cedió la palabra a Víctor Cata, director del Instituto de Lenguas Originarias, quien presentó a José Manuel Reyes Hernández, joven de San Antonio de la Cal, apenas 25 años y ya cronista comunitario.
Cata habló en zapoteco, detallando la riqueza de los verbos para “cortar” un fruto, un algodón, una mazorca.
Luego explicó: en esa comunidad apenas quedan cuatro hablantes fluidos, todos mayores de 80 años.
Reyes, en lengua originaria, evocó la memoria de su pueblo.
El gobernador cerró ese bloque con una frase cargada de reconocimiento: “se está perdiendo nuestra lengua originaria en esa comunidad y por eso es muy importante estos trabajos”.
Era un aviso: la política cultural también se libra en la arena de la sobrevivencia lingüística.
De la lengua al deporte, el giro fue brusco, pero no casual.
Oaxaca será sede de la “Final Nacional de la Liga Telmex Telcel de Básquetbol 2025”.
Arturo de Jesús Chávez Ramírez, titular del Indeporte, desplegó cifras: 2,965 canchas en el estado, 1,500 deportistas previstos en diciembre, más de 2,500 visitantes entre jugadores, familias y staff.
“Oaxaca es el segundo estado con más canchas de básquetbol en el país”, subrayó.
Alberto Ortega, ex basquetbolista y referente local, recordó décadas de lucha por traer este torneo.
Habló de una liga social, sin dinero en premios, con entrenadores de la NBA impartiendo clínicas.
Y entonces irrumpió “Roberto González Narozni”, coordinador nacional, quien cerró con una frase inesperada: “Dios bendiga Oaxaca, viva Oaxaca”.
Un eco religioso y político que arrancó aplausos.
El gobernador respondió breve, sonrió, suficiente para no romper la formalidad, pero tampoco para dejar pasar inadvertido el guiño.
Jara aprovechó para rememorar amistades deportivas, la época del equipo Betaza y la reciente muerte de Francisco Leyva, “La Marrana”, basquetbolista de la Sierra Juárez.
El deporte, insinuó, también es memoria.
De las canchas a los hospitales.
El gobernador introdujo el reporte sobre el “abasto de medicamentos”, uno de los temas más sensibles.
Jesús Alejandro Ramírez Figueroa, coordinador del IMSS-Bienestar en Oaxaca, presentó cifras: 78% de cobertura global en el primer nivel, hospitales del Istmo con apenas 50-60%, el Aurelio Valdivieso bajo vigilancia constante y un 94% de cobertura en medicamentos oncológicos.
La orden de Jara fue directa: “en caso de que faltara, que se adquiera urgentemente”.
El mensaje buscó ser inequívoco: la responsabilidad estatal es garantizar tratamiento gratuito, incluso en cáncer.
Ramírez detalló la estrategia: rutas de abasto, kits entregados en cada jurisdicción, supervisión a hospitales como el de la Niñez y el de Alta Especialidad.
El rostro social llegó con “Vilma Martínez Cortés”, secretaria de Bienestar.
Informó sobre dos programas: Caravanas Ve’e Tata, con 68,849 servicios en cuatro regiones, y Mastografías, con 6,405 estudios realizados.
De ellos, 560 ameritan estudios adicionales y 52 casos requieren biopsias.
“No se va a abandonar a nadie… tanto la biopsia como el tratamiento van a ser gratuitos”, refrendó el gobernador.
Martínez detalló la logística: unidades móviles en Pinotepa, Tlahuitoltepec, Asunción y Atitlán.
La instrucción fue que la campaña no será temporal, sino permanente, un año entero recorriendo municipios.
En la narrativa oficial, la política de bienestar no se limita a la asistencia, sino que se traduce en prevención, diagnóstico temprano y seguimiento integral.
El tercer bloque trasladó la atención a los ríos Atoyac y Salado.
Karime Unda Harp, secretaria de Medio Ambiente, habló de un plan integral con cuatro ejes, más de 248 acciones coordinadas y 594 millones de pesos invertidos por el Estado.
A ello se suman aportaciones municipales (30% del FAIS) y 189 millones federales en pago por servicios ambientales.
“Salvar nuestros ríos es salvar la vida y la dignidad de nuestra gente”, resumió.
Julián Ríos Ángeles, delegado de la Conagua, completó: diagnóstico con 58 descargas principales, 35 ya atendidas, basureros retirados, monitoreo permanente de la calidad del agua.
Y la gran obra en puerta: la “presa Margarita Maza”, en Sola de Vega.
Tras consultas indígenas y votaciones unánimes a favor, la licitación iniciará en octubre y las obras preliminares en noviembre.
Si no hay contratiempos, para 2027-2028 Oaxaca garantizará agua para su zona metropolitana.
La conferencia cerró con un tema de infraestructura inmediata: el drenaje y el agua potable en la ciudad de Oaxaca y su zona metropolitana.
El gobernador pidió a Omar Pérez Benítez, director de SOAPA, detallar avances.
Se habló de rehabilitación de colectores, ampliación de redes y coordinación con municipios.
La idea fue clara: la política ambiental no se limita al discurso de saneamiento, también implica resolver fugas, descargas y drenajes colapsados en la capital.
Al concluir, la conferencia había tejido un relato múltiple: desde la palabra zapoteca hasta la mastografía, desde la memoria del básquetbol hasta la consulta indígena para una presa.
La frase de Roberto González —“Dios bendiga Oaxaca”— quedó suspendida como un eco externo, casi simbólico.
El gobernador, sin alardes, hiló cada intervención para reforzar la idea de que el gobierno no descansa en un solo frente: cultura, salud, bienestar, medio ambiente y agua forman parte de un mismo tablero político.
En Oaxaca, cada martes se define un relato, se reacomodan prioridades y se construye un discurso de gobierno.
La crónica de esa mañana confirma que, en medio de voces diversas, el eje sigue siendo uno: el gobernador, conductor de una agenda que busca ordenar el caos con obras, políticas y gestos que van del detalle comunitario al megaproyecto hidráulico.
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Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx

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La conferencia de prensa del martes 23 de septiembre de 2025 inició puntual, a las ocho de la mañana, en el Palacio de Gobierno.
Era la continuidad del pulso que Salomón Jara Cruz, gobernador de Oaxaca, había marcado un día antes.
Frente a reporteros, cámaras y funcionarios de su gabinete, desplegó un mosaico de anuncios que abarcó cultura, deporte, salud, bienestar, medio ambiente y obras de infraestructura hidráulica.
Un ejercicio político que, sin adornos, buscó mostrar la agenda estatal como un engranaje en marcha.
El arranque tuvo un tono distinto, casi ritual.
El gobernador cedió la palabra a Víctor Cata, director del Instituto de Lenguas Originarias, quien presentó a José Manuel Reyes Hernández, joven de San Antonio de la Cal, apenas 25 años y ya cronista comunitario.
Cata habló en zapoteco, detallando la riqueza de los verbos para “cortar” un fruto, un algodón, una mazorca.
Luego explicó: en esa comunidad apenas quedan cuatro hablantes fluidos, todos mayores de 80 años.
Reyes, en lengua originaria, evocó la memoria de su pueblo.
El gobernador cerró ese bloque con una frase cargada de reconocimiento: “se está perdiendo nuestra lengua originaria en esa comunidad y por eso es muy importante estos trabajos”.
Era un aviso: la política cultural también se libra en la arena de la sobrevivencia lingüística.
De la lengua al deporte, el giro fue brusco, pero no casual.
Oaxaca será sede de la “Final Nacional de la Liga Telmex Telcel de Básquetbol 2025”.
Arturo de Jesús Chávez Ramírez, titular del Indeporte, desplegó cifras: 2,965 canchas en el estado, 1,500 deportistas previstos en diciembre, más de 2,500 visitantes entre jugadores, familias y staff.
“Oaxaca es el segundo estado con más canchas de básquetbol en el país”, subrayó.
Alberto Ortega, ex basquetbolista y referente local, recordó décadas de lucha por traer este torneo.
Habló de una liga social, sin dinero en premios, con entrenadores de la NBA impartiendo clínicas.
Y entonces irrumpió “Roberto González Narozni”, coordinador nacional, quien cerró con una frase inesperada: “Dios bendiga Oaxaca, viva Oaxaca”.
Un eco religioso y político que arrancó aplausos.
El gobernador respondió breve, sonrió, suficiente para no romper la formalidad, pero tampoco para dejar pasar inadvertido el guiño.
Jara aprovechó para rememorar amistades deportivas, la época del equipo Betaza y la reciente muerte de Francisco Leyva, “La Marrana”, basquetbolista de la Sierra Juárez.
El deporte, insinuó, también es memoria.
De las canchas a los hospitales.
El gobernador introdujo el reporte sobre el “abasto de medicamentos”, uno de los temas más sensibles.
Jesús Alejandro Ramírez Figueroa, coordinador del IMSS-Bienestar en Oaxaca, presentó cifras: 78% de cobertura global en el primer nivel, hospitales del Istmo con apenas 50-60%, el Aurelio Valdivieso bajo vigilancia constante y un 94% de cobertura en medicamentos oncológicos.
La orden de Jara fue directa: “en caso de que faltara, que se adquiera urgentemente”.
El mensaje buscó ser inequívoco: la responsabilidad estatal es garantizar tratamiento gratuito, incluso en cáncer.
Ramírez detalló la estrategia: rutas de abasto, kits entregados en cada jurisdicción, supervisión a hospitales como el de la Niñez y el de Alta Especialidad.
El rostro social llegó con “Vilma Martínez Cortés”, secretaria de Bienestar.
Informó sobre dos programas: Caravanas Ve’e Tata, con 68,849 servicios en cuatro regiones, y Mastografías, con 6,405 estudios realizados.
De ellos, 560 ameritan estudios adicionales y 52 casos requieren biopsias.
“No se va a abandonar a nadie… tanto la biopsia como el tratamiento van a ser gratuitos”, refrendó el gobernador.
Martínez detalló la logística: unidades móviles en Pinotepa, Tlahuitoltepec, Asunción y Atitlán.
La instrucción fue que la campaña no será temporal, sino permanente, un año entero recorriendo municipios.
En la narrativa oficial, la política de bienestar no se limita a la asistencia, sino que se traduce en prevención, diagnóstico temprano y seguimiento integral.
El tercer bloque trasladó la atención a los ríos Atoyac y Salado.
Karime Unda Harp, secretaria de Medio Ambiente, habló de un plan integral con cuatro ejes, más de 248 acciones coordinadas y 594 millones de pesos invertidos por el Estado.
A ello se suman aportaciones municipales (30% del FAIS) y 189 millones federales en pago por servicios ambientales.
“Salvar nuestros ríos es salvar la vida y la dignidad de nuestra gente”, resumió.
Julián Ríos Ángeles, delegado de la Conagua, completó: diagnóstico con 58 descargas principales, 35 ya atendidas, basureros retirados, monitoreo permanente de la calidad del agua.
Y la gran obra en puerta: la “presa Margarita Maza”, en Sola de Vega.
Tras consultas indígenas y votaciones unánimes a favor, la licitación iniciará en octubre y las obras preliminares en noviembre.
Si no hay contratiempos, para 2027-2028 Oaxaca garantizará agua para su zona metropolitana.
La conferencia cerró con un tema de infraestructura inmediata: el drenaje y el agua potable en la ciudad de Oaxaca y su zona metropolitana.
El gobernador pidió a Omar Pérez Benítez, director de SOAPA, detallar avances.
Se habló de rehabilitación de colectores, ampliación de redes y coordinación con municipios.
La idea fue clara: la política ambiental no se limita al discurso de saneamiento, también implica resolver fugas, descargas y drenajes colapsados en la capital.
Al concluir, la conferencia había tejido un relato múltiple: desde la palabra zapoteca hasta la mastografía, desde la memoria del básquetbol hasta la consulta indígena para una presa.
La frase de Roberto González —“Dios bendiga Oaxaca”— quedó suspendida como un eco externo, casi simbólico.
El gobernador, sin alardes, hiló cada intervención para reforzar la idea de que el gobierno no descansa en un solo frente: cultura, salud, bienestar, medio ambiente y agua forman parte de un mismo tablero político.
En Oaxaca, cada martes se define un relato, se reacomodan prioridades y se construye un discurso de gobierno.
La crónica de esa mañana confirma que, en medio de voces diversas, el eje sigue siendo uno: el gobernador, conductor de una agenda que busca ordenar el caos con obras, políticas y gestos que van del detalle comunitario al megaproyecto hidráulico.
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Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx
