23.6 C
Oaxaca, MX
5 junio, 2026
Oaxaca MX
Agenda

Consolida Oaxaca su fortaleza financiera

El escenario financiero de Oaxaca se transformó en un laboratorio de eficiencia pública y planeación estratégica. En tres años, la administración estatal logró lo que parecía improbable: elevar la inversión pública a niveles históricos sin recurrir a endeudamiento estatal, consolidando un modelo de gestión que coloca a la entidad como referente de disciplina y transparencia fiscal en México. El eje de esta transformación ha sido la visión ordenada, territorial y participativa del desarrollo, articulada a través del programa Primavera Oaxaqueña, que ha permitido traducir las necesidades locales en proyectos tangibles con impacto económico y social medible.

El secretario de Finanzas de Oaxaca, Farid Acevedo López, explicó en la conferencia matutina del gobernador Salomón Jara que, al 30 de septiembre de 2025, el estado ha ejercido una inversión pública acumulada de 27 mil 800 millones de pesos, cifra sin precedentes en la historia reciente de la entidad. A diferencia de ejercicios anteriores, donde el financiamiento externo era una práctica recurrente, esta administración ha demostrado que el crecimiento económico y la infraestructura pueden sostenerse con planeación y racionalidad presupuestal. En términos comparativos, el promedio anual de inversión pública durante el sexenio anterior fue de alrededor de 5 mil millones de pesos, mientras que el gobierno actual supera ya los 10 mil millones anuales proyectados para 2025. Se trata de un avance estructural, no coyuntural, que refleja la consolidación de un modelo financiero que privilegia la programación, la ejecución responsable y la rendición de cuentas.

Para comprender la magnitud del logro, basta revisar los antecedentes. Durante los años de la administración anterior, parte de la inversión pública se financió con deuda, particularmente con un decreto de 3 mil 500 millones de pesos que se dispersó entre 2020 y 2022. Hoy, Oaxaca logra duplicar el nivel de inversión sin un solo peso de endeudamiento. Esta diferencia no es solo aritmética: representa una ruptura con la cultura del financiamiento inmediato y la improvisación presupuestal. Lo que distingue a este gobierno es la articulación técnica entre la planeación territorial y el gasto público, un binomio que se expresa en obras concretas, en resultados verificables y en el fortalecimiento de las finanzas estatales como pilar del desarrollo sostenible.

“Lo más rescatable es que hasta ahora no hemos recurrido a ningún endeudamiento público. Hemos invertido más que nunca, pero con recursos propios, con planeación y con sentido social”, puntualizó el secretario de Finanzas durante su exposición ante medios de comunicación. Su afirmación resume el espíritu de una administración que ha apostado por un modelo de desarrollo responsable, donde la austeridad no significa inacción, sino dirección estratégica de los recursos públicos.

El componente central de esta nueva lógica financiera es el Instituto de Planeación (IMPLAN), que funge como puente entre las demandas municipales y las dependencias ejecutoras. La estrategia Primavera Oaxaqueña no se limita a escuchar a las comunidades: sistematiza la información, la evalúa y la convierte en proyectos concretos. Así, cada peso invertido responde a una necesidad real y no a una decisión política aislada. En la práctica, el modelo ha permitido que los 570 municipios de Oaxaca cuenten con al menos una obra pública activa, evitando la concentración histórica del gasto en las zonas urbanas y equilibrando el desarrollo regional.

La inversión se distribuye de manera equilibrada en los sectores más sensibles para el bienestar y la productividad. Hasta septiembre de 2025, los recursos se han destinado principalmente a asistencia social (5 mil 200 millones de pesos), carreteras y caminos (3 mil 600 millones), educación e investigación (2 mil 820 millones), desarrollo agrícola (2 mil 243 millones), y seguridad pública y justicia (2 mil 121 millones). Estos sectores, tradicionalmente sub financiados, hoy concentran la mayor parte de la inversión pública y se proyectan como motores de un crecimiento sostenido.

El impacto territorial también es notable. Las regiones de Valles Centrales, Costa, Mixteca, Istmo y Sierra Sur, históricamente rezagadas, hoy muestran indicadores de inversión inéditos. En Valles Centrales se concentran 14 mil millones de pesos, mientras que en la Costa se destinan 2 mil 300 millones, en la Mixteca 2 mil millones, en el Istmo mil 900 millones, y en la Cuenca del Papaloapan mil 230 millones de pesos. Esta distribución responde no solo a criterios de equidad, sino de impacto estratégico: las obras priorizan conectividad, acceso a servicios básicos y fortalecimiento de infraestructura educativa, sanitaria y productiva.

Más allá de las cifras, el valor de esta transformación radica en la planeación como herramienta de estabilidad financiera. Oaxaca, un estado con históricas limitaciones presupuestales, ha demostrado que el desarrollo no depende exclusivamente del volumen de recursos, sino de su correcta administración. En este sentido, la política financiera se ha alineado con los principios de transparencia, sostenibilidad y eficacia, generando confianza tanto en la ciudadanía como en los inversionistas.

El modelo oaxaqueño de inversión pública ofrece una lectura relevante para la política fiscal mexicana: la planeación de largo plazo, la descentralización del gasto y la inversión social no son metas incompatibles con la disciplina financiera. La experiencia reciente de Oaxaca confirma que es posible aumentar la infraestructura y mejorar la calidad de vida sin comprometer el futuro financiero del estado.

La proyección hacia el cierre de 2025 apunta a una inversión de 30 mil millones de pesos, cifra que consolidaría el periodo como el más productivo en términos de obra pública y desarrollo social de la historia moderna de Oaxaca. La administración estatal ha demostrado que la solvencia económica no depende de grandes créditos, sino de estructuras sólidas de planeación, control y ejecución presupuestal.

En el actual contexto nacional, donde los estados enfrentan el reto de equilibrar la inversión con la estabilidad fiscal, Oaxaca emerge como ejemplo de lo que puede lograrse con gestión técnica, visión territorial y responsabilidad financiera. No se trata de un triunfo aislado, sino del resultado de un modelo que ha sabido escuchar, planear y ejecutar con inteligencia.

En la convergencia de los números, la planeación y el territorio, Oaxaca ha encontrado el equilibrio entre crecimiento económico y estabilidad fiscal. Su experiencia reafirma que la disciplina financiera, cuando se combina con visión social y estrategia, puede convertirse en el motor más poderoso del desarrollo regional.

Artículos relacionados

Oaxaca vive la pasión del futbol con el arranque del Mundial Social 2026

Redacción

Fortalece SSO políticas públicas para prevenir la muerte materna

Redacción

Fiesta mundialista en el Parque Primavera

Redacción