Columna Política de Apuntes y Despuntes…
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+ Cierra campaña Farid Acevedo, en la UABJO
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Misael Sánchez
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La explanada de Rectoría se convirtió en un espejo de la universidad que existe y de la que muchos desean recuperar. El cierre de campaña de Farid Acevedo López no fue únicamente un acto político. Fue una demostración de fuerza simbólica, un ejercicio de identidad colectiva y un recordatorio de que la UABJO sigue siendo un territorio donde se disputa el sentido de lo público, la autonomía y el futuro de miles de estudiantes. En ese espacio saturado de voces, pancartas y expectativas, se condensó un fenómeno que merece ser analizado con la mirada de quienes entienden la política como un proceso social y no como un simple intercambio de consignas.
La llegada de la calenda universitaria marcó el tono del encuentro. No fue un desfile improvisado, sino una expresión organizada de facultades, preparatorias, institutos y trabajadores que decidieron acompañar a un candidato que ha logrado articular un discurso de unidad en una institución acostumbrada a la fragmentación. La presencia de directores, exrectores, docentes y estudiantes no solo legitimó el acto. También evidenció que la contienda por la rectoría dejó de ser un asunto de grupos aislados para convertirse en un debate sobre la conducción de una universidad que cumple doscientos años de historia.
El discurso de Abraham Martínez Alavez, exrector y figura con autoridad moral dentro de la institución, introdujo una dimensión histórica que pocas veces aparece en los cierres de campaña. Recordó los orígenes del Instituto de Ciencias y Artes, la lucha por la autonomía y los momentos en que la universidad ha sido escenario de confrontaciones políticas que marcaron generaciones. Su intervención no fue un elogio vacío. Fue una advertencia sobre la responsabilidad que implica dirigir una institución que ha sobrevivido a crisis económicas, disputas internas y presiones externas. Señaló que la UABJO enfrenta una situación financiera delicada y que la conducción de los próximos años requiere experiencia comprobada. En ese punto, su respaldo a Farid Acevedo adquirió un peso político que trasciende la coyuntura electoral.
El cierre de campaña también reveló un fenómeno que merece atención. Las voces estudiantiles ocuparon un lugar central. No fueron discursos decorativos. Fueron intervenciones que expresaron cansancio ante prácticas que deterioran la vida académica, como el ausentismo docente, la falta de infraestructura y la ausencia de oportunidades reales. Las estudiantes que tomaron la palabra hablaron de violencia de género, de desigualdad, de la necesidad de nuevas carreras y de la urgencia de modernizar la universidad. Lo hicieron con una claridad que desarma cualquier intento de minimizar su papel. En sus palabras se percibió una demanda de transformación que no se conforma con promesas, sino que exige resultados.
El respaldo de trabajadores administrativos añadió otra capa al análisis. La intervención de quienes han convivido con Farid Acevedo en espacios laborales mostró una dimensión humana que suele quedar fuera del debate político. Hablaron de liderazgo, de trato digno, de capacidad de gestión. En una institución donde la vida administrativa sostiene el funcionamiento cotidiano, estas voces no son menores. Representan un sector que conoce la universidad desde sus cimientos y que rara vez se expresa con tanta claridad en procesos electorales internos.
El cierre de campaña dejó ver que el proyecto de Farid Acevedo ha logrado articular una narrativa que combina experiencia administrativa, identidad universitaria y una apuesta por la unidad. No se trata de un discurso vacío. Su trayectoria como docente, funcionario universitario y servidor público le permite presentarse como un candidato que entiende la complejidad de la institución y que puede enfrentar los desafíos financieros, académicos y administrativos que la UABJO arrastra desde hace años.
La reflexión final es inevitable. La universidad pública es un espacio donde convergen tensiones políticas, aspiraciones sociales y disputas por el sentido de lo común. El cierre de campaña de Farid Acevedo mostró que la UABJO no es únicamente un escenario electoral. Es un territorio donde se juega la posibilidad de reconstruir una institución que ha sido golpeada por la división, la precariedad y la desconfianza. La pregunta que queda abierta es si la comunidad universitaria será capaz de convertir esta demostración de unidad en un proyecto sostenido que trascienda la elección del trece de mayo.
La respuesta no depende solo de un candidato. Depende de la capacidad colectiva para asumir que la universidad necesita algo más que discursos. Necesita conducción, claridad y un compromiso real con su futuro. Farid Acevedo ha logrado colocarse en el centro de esa expectativa. El tiempo dirá si la comunidad universitaria está dispuesta a acompañarlo en la tarea de reconstruir una institución que, a pesar de sus crisis, sigue siendo uno de los pilares más importantes de la vida pública en Oaxaca.
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Misael Sánchez / Periodista / Agencia Oaxaca Mx
