1 febrero, 2026
Oaxaca MX
AgendaOpinión

Atzompa arqueológica, la ciudad suspendida

 

 

El reportero sube sin prisa. Es domingo y el sol apenas roza las terrazas. Respira hondo. La bruma se levanta del valle como un velo discreto que descubre, poco a poco, el trazo quebrado de la ciudad. A sus espaldas, Oaxaca se despereza; frente a él, un corredor de piedra serpentea entre montículos, plazas y ruinas que no terminan de decirlo todo.

Atzompa no es un lugar para turistas con apuro. Aquí, el silencio pesa más que la historia escrita. No hay guías, ni vendedores de postales, ni tambores que acompañen el paso. Solo unas flechas verdes, láminas desteñidas por el sol y una bitácora donde se apunta el nombre y el origen, como si la visita fuera parte de una conspiración íntima entre los vivos y los que aún susurran desde las tumbas.

A casi dos décadas de su apertura oficial, el conjunto monumental sigue a medio revelar. Los trabajos del Instituto Nacional de Antropología e Historia avanzan como avanzan las cosas en México: a trozos, con presupuestos que se evaporan, con promesas más largas que los andadores que cruzan la montaña. No hay cerco, ni boletería, ni vigilancia. Solo un aire de abandono controlado. Un vestigio en pausa.

Pero nada de eso importa cuando se está arriba. Cuando los pies tocan la tierra que sostiene más de mil años de historia. Porque aquí no hay ruinas, hay arquitectura persistente. Terrazas perfectamente delineadas, tres canchas de juego de pelota, dos residencias de élite, un adoratorio encaramado en la cima que aún parece oler a copal.

El grupo de turistas que acompaña al reportero escucha poco y observa mucho. Una mujer se detiene frente a un muro de piedras rojas encajadas como si lo hubieran construido ayer. Otro saca una libreta, dibuja líneas, toma notas. No hay espectáculo, pero sí revelación. El paisaje es protagonista. La ciudad de Oaxaca, a lo lejos, parece una miniatura colgando del horizonte. Los valles de Etla y Tlacolula se extienden como brazos abiertos bajo un cielo límpido.

La topografía fue aliada de los zapotecos. No vinieron a domeñar la montaña, sino a habitarla. Aprovecharon el ritmo del cerro para levantar terrazas que eran vivienda, cultivo, defensa y cosmología. Desde el río Atoyac tomaron agua, de la cantera arrancaron piedra, de la ladera moldearon espacio. Todo era materia sagrada, útil, poética.

El reportero camina por uno de los tres caminos ceremoniales. A la derecha se alzan los montículos, a la izquierda, las áreas de extracción de piedra. Aquí hubo poder. Un centro de control político-religioso que funcionó como apéndice de Monte Albán, pero con autonomía. No fue satélite, fue nodo. Y lo fue durante dos siglos cruciales, entre el 650 y el 850 de nuestra era, cuando muchas ciudades mesoamericanas empezaban a declinar y Atzompa aún miraba el mundo desde las alturas.

En medio de la plaza ceremonial, las piedras guardan el eco de voces que nunca serán traducidas del todo. Ni los glifos, ni los mapas, ni las reconstrucciones virtuales alcanzan a contener lo que aquí sucedió. El visitante moderno camina entre esas ausencias con respeto o indiferencia, pero siempre con el privilegio de un contacto directo con el pasado.

La tumba de más de mil 200 años, hallada en esta zona, permanece cerrada. No hay acceso. No hay explicaciones. Como todo en Atzompa, su silencio también forma parte de su patrimonio.

El reportero apunta una frase antes de emprender el regreso: aquí no hay olvido, hay pausa.
Y tiene razón. Atzompa no está en ruinas, está en espera.
De recursos, de atención, de un relato que la devuelva al centro del mapa arqueológico mexicano.

Pero, sobre todo, habrase visto, está en espera de una mirada nueva. No la del turista fugaz, sino la del ciudadano que entienda que aquí se fundaron ciudades sin cemento, se planearon rutas sin GPS, y se habitó el tiempo con una sabiduría que no cabe en ningún folleto.

Atzompa, la ciudad suspendida, aún tiene mucho que decir. Solo hay que saber subir un domingo sin apuro, y escuchar.

++++

Redacción de Misael Sánchez Reportero de Agencia Oaxaca Mx

Artículos relacionados

IEEPO CONTINÚA CAPACITACIÓN EN GESTIÓN DE RIESGOS EN LA REGIÓN COSTA

Redacción

JORNADA “TRANSFORMANDO SONRISAS CON SALUD” BENEFICIA A FAMILIAS DE CHICAPA DE CASTRO

Redacción

El desafío de reconstruir la confianza en el periodismo