En un contexto de crecientes presiones sobre la seguridad alimentaria mundial. Fenómenos como El Niño, la variabilidad de las lluvias y las alteraciones en los sistemas de producción y suministro asociadas con conflictos globales, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) depositó 3 mil 370 muestras de semillas en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, Noruega, un refugio internacional ubicado en el Ártico que protege la diversidad agrícola del planeta.
La colección —entregada el 13 de octubre de 2026— incluye muestras de maíz (Zea mays), trigo común (Triticum aestivum), trigo duro (Triticum durum), trigo emmer silvestre (Triticum dicoccoides) y triticale (× Triticosecale). Cada muestra resguarda material genético que podría ser útil para desarrollar cultivos con características capaces de responder a condiciones ambientales adversas y a las necesidades alimentarias de las próximas generaciones.
Con este depósito, el Banco de Germoplasma del CIMMYT, ubicado en Texcoco, Estado de México, realizó la mayor aportación entre los seis bancos de germoplasma del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) participantes, que depositaron conjuntamente 8 mil 917 muestras, en una jornada que reunió a 21 instituciones, incluida la Academia Nacional de Ciencias Agrarias de Ucrania. Además, el 97 por ciento de la colección de trigo del centro cuenta ahora con duplicados de seguridad en Svalbard, lo que fortalece su protección ante posibles contingencias.

¿Sabías que..? La Bóveda Global de Semillas de Svalbard recibió el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026 por salvaguardar la biodiversidad agrícola mundial y garantizar la base genética de los sistemas alimentarios de la humanidad.
Pero ¿cómo llega una semilla hasta el Ártico? Detrás de cada depósito hay años de trabajo científico: las semillas se multiplican cuando es necesario, se evalúa su viabilidad, pasan por controles fitosanitarios y se conservan bajo condiciones especiales para mantener sus características genéticas. Este proceso requiere personal especializado, infraestructura e inversión sostenida.
Trabajo con las comunidades
En México, esta labor también se relaciona con el conocimiento de las comunidades agrícolas, que durante generaciones han seleccionado y conservado semillas, particularmente de maíces nativos.
El CIMMYT colabora con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) y otras instituciones para fortalecer los sistemas locales de semillas y vincular la investigación científica con las necesidades de los territorios rurales.
Un claro ejemplo de esto es la reciente rematriación (el pasado 16 de octubre) de 35 accesiones de maíz nativo —entregadas por el CIMMYT— a través de la secretaria Columba Jazmín López Gutiérrez, a las comunidades de Olinalá y Chilapa de Álvarez en Guerrero.
La secretaria federal explicó que estas semillas serán llevadas al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en Iguala, Guerrero, para su reproducción y multiplicación. Las cuales servirán —con apoyo científico del CIMMYT y la participación de las comunidades de Zapotitlán, Huitzapula, Teticic y Atzacoaloya— como base para multiplicar las variedades locales.
En esta tarea, AGRICULTURA impulsa también otras acciones para fortalecer la soberanía alimentaria y proteger la diversidad de los cultivos que forman parte del patrimonio agrícola nacional. La conservación de semillas y el aprovechamiento responsable de los recursos genéticos son aliados estratégicos para avanzar hacia una agricultura más resiliente, productiva y sostenible, por lo que el trabajo del INIFAP resulta fundamental.

Los tesoros del Polo Norte
Situada en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard —a unos mil 300 kilómetros del Polo Norte—, la Bóveda Global de Semillas de Svalbard resguarda más de 1.4 millones de muestras y funciona como una reserva de seguridad para las colecciones de todo el mundo. Su operación es posible gracias a la colaboración del Gobierno de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) y el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos (Crop Trust), entre otras instituciones.
Proteger una semilla es mantener abierta una posibilidad para el futuro. Desde los campos mexicanos hasta las montañas heladas del Ártico, la conservación de la diversidad agrícola demuestra que garantizar la alimentación de las próximas generaciones también implica cuidar hoy los recursos genéticos, los saberes campesinos y la riqueza natural que sostiene al campo.
Carolina Sansaloni, curadora de la colección de trigo del Banco de Germoplasma del CIMMYT, presenta el certificado del depósito. Fotografía: Cortesía de Carolina Sansaloni/CIMMYT.
