+ México adopta el Programa Nacional de Población 2026‑2030 para responder a la transición demográfica y reducir desigualdades
El Gobierno de México formalizó el Programa Nacional de Población 2026‑2030, un instrumento que coloca a la dinámica demográfica en el centro de la planeación nacional y que busca enfrentar los efectos del envejecimiento acelerado, la disminución de la fecundidad, la transformación de los hogares y las desigualdades territoriales. El documento, publicado en el Diario Oficial de la Federación, establece una política poblacional basada en derechos humanos, igualdad sustantiva, enfoque de género e interculturalidad.
El diagnóstico reconoce que México atraviesa una transformación profunda. La tasa de crecimiento poblacional se redujo a menos del uno por ciento y la esperanza de vida alcanzó 75.85 años. La estructura por edad muestra que la mayor parte de la población se concentra en edades productivas, lo que representa una oportunidad temporal para impulsar el desarrollo antes del cierre definitivo del bono demográfico. Sin embargo, el país avanza hacia una sociedad más longeva, con hogares más pequeños y con un aumento sostenido de personas mayores que requerirán sistemas de cuidados, protección social y servicios de salud especializados.
El Programa identifica que la fecundidad disminuyó de manera significativa y que las decisiones reproductivas están influidas por factores socioeconómicos, acceso a servicios, desigualdades de género y transformaciones culturales. La tasa global de fecundidad pasó de 2.21 en 2014 a 1.60 en 2023. El porcentaje de mujeres sin hijos y sin deseo de tenerlos aumentó de manera notable, especialmente entre adolescentes y jóvenes. El documento subraya que estas tendencias requieren políticas que garanticen el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos, así como acciones para prevenir el embarazo adolescente, erradicar uniones forzadas y reducir la mortalidad materno‑infantil.
En materia territorial, el Programa advierte que 69 por ciento de la población vive en ciudades y que la expansión urbana generó fragmentación, desigualdad y presión sobre recursos como el agua. Cerca de 11.4 millones de personas habitan en municipios con alta marginación y 6.7 millones viven en localidades con accesibilidad deficiente. El documento plantea la necesidad de equilibrar la distribución poblacional mediante infraestructura sostenible, vivienda digna, conectividad regional y políticas que atiendan la movilidad interna y la migración internacional.
El Programa también destaca la importancia de fortalecer la cultura demográfica para que la población tome decisiones informadas sobre educación, salud, reproducción, movilidad y envejecimiento. Propone renovar estrategias educativas y de comunicación, incorporar contenidos demográficos en planes de estudio y ampliar materiales accesibles y multilingües.
En materia de gobernanza, el Programa establece que la política de población debe integrarse de manera sistemática en la planeación nacional, estatal y municipal. Señala que es indispensable fortalecer al Consejo Nacional de Población, mejorar los sistemas de información sociodemográfica y articular esfuerzos entre sectores y niveles de gobierno para enfrentar los desafíos del envejecimiento, la desigualdad y la movilidad humana.
El Programa Nacional de Población 2026‑2030 se alinea con el Plan Nacional de Desarrollo 2025‑2030 y plantea una política poblacional que articula educación, salud, trabajo, cuidados, vivienda, desarrollo urbano y protección social para construir un país más equitativo, sostenible y preparado para los cambios demográficos de las próximas décadas.
