18 mayo, 2026
Oaxaca MX
AgendaUABJO

Espaldarazo oficial al rector Farid Acevedo, tras la elección en la UABJO

Columna Política de Apuntes y Despuntes…

+ Espaldarazo del gobernador Salomón Jara al rector Farid Acevedo, tras la elección en la UABJO

Misael Sánchez

La política oaxaqueña suele encontrar en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) un espejo incómodo. Cada proceso interno, cada disputa por la rectoría, cada gesto institucional, termina por decir más sobre el estado que sobre la propia universidad. La elección de Farid Acevedo López, reconocida públicamente por el gobernador Salomón Jara, no es la excepción. Lo que ocurrió en la UABJO no solo marca un relevo administrativo. Es un movimiento que reordena símbolos, expectativas y tensiones en un espacio donde la política y la vida académica nunca han estado separadas.

El gobernador subrayó que el nuevo rector obtuvo el 53 por ciento de los votos en una jornada pacífica, la primera elección rectoral en diez años. La cifra y el énfasis en la normalidad institucional no son detalles menores. En un estado donde la universidad ha sido escenario de conflictos prolongados, grupos de presión y disputas históricas, la sola realización de una elección ordenada adquiere un valor político que trasciende el campus. La narrativa oficial presenta el proceso como un punto de inflexión, una oportunidad para inaugurar una etapa distinta en la vida universitaria. La pregunta relevante es qué tan profunda puede ser esa transformación y qué condiciones reales existen para sostenerla.

El discurso del gobernador insistió en el respeto a la autonomía universitaria, la libertad académica y la pluralidad. Estas afirmaciones, necesarias en cualquier relación entre gobierno y universidad, adquieren un matiz particular en Oaxaca, donde la frontera entre lo académico y lo político ha sido históricamente porosa. La autonomía, más que un principio jurídico, es un campo de disputa. La universidad ha sido semillero de liderazgos sociales, pero también escenario de prácticas corporativas y redes de poder que han condicionado su desarrollo. Reconocer esa complejidad es indispensable para entender el alcance del momento actual.

El respaldo del gobierno estatal a la nueva rectoría se presenta como una disposición al diálogo y a la colaboración institucional. La oferta de trabajar conjuntamente para fortalecer la universidad y ampliar oportunidades educativas para la juventud oaxaqueña responde a una necesidad evidente. Incluso el gobernador planteó recientemente que pedirá a la nueva administración que la inscripción sea gratuita. La UABJO enfrenta rezagos en infraestructura, procesos académicos fragmentados, tensiones laborales y una estructura administrativa que requiere modernización. La rectoría entrante tendrá que navegar entre expectativas elevadas y limitaciones estructurales que no se resuelven con voluntad política, aunque esta sea un punto de partida.

El mensaje del gobernador también coloca a la educación pública como motor del desarrollo y base de la transformación del estado. Esta afirmación, más allá de su tono institucional, plantea un desafío concreto. Si la educación es un eje estratégico, la universidad pública debe ser tratada como un proyecto de largo plazo y no como un espacio de contención política. La transformación educativa requiere financiamiento sostenido, profesionalización, evaluación rigurosa y una visión clara sobre el papel de la universidad en un estado con profundas desigualdades territoriales.

La elección de Farid Acevedo abre un escenario donde la rectoría tendrá que demostrar capacidad de gestión, independencia y habilidad para articular consensos en un entorno donde los equilibrios internos son frágiles. La legitimidad electoral es un punto de partida, pero no garantiza gobernabilidad. La comunidad universitaria, acostumbrada a ciclos de conflicto, observará con atención si la nueva administración logra construir una agenda académica sólida o si la dinámica interna vuelve a imponerse.

El gobierno estatal, por su parte, deberá sostener su compromiso con la autonomía más allá del discurso. La tentación de intervenir en la vida universitaria ha sido una constante en distintos periodos y administraciones. La relación institucional que se promete solo será creíble si se respeta la capacidad de la universidad para decidir su rumbo sin presiones externas.

El cierre de este episodio electoral deja una reflexión necesaria. La UABJO no solo necesita estabilidad. Necesita un proyecto académico que responda a los desafíos contemporáneos, que fortalezca la investigación, que profesionalice la docencia y que recupere su papel como espacio crítico y formador de ciudadanía. La rectoría entrante tiene la oportunidad de iniciar ese camino. El gobierno estatal tiene la responsabilidad de no obstaculizarlo. Y la comunidad universitaria tiene el reto de exigirlo.

Si la elección de 2026 marca realmente una nueva etapa, no será por el porcentaje de votos ni por la ceremonia de felicitación. Será por la capacidad colectiva de convertir un relevo administrativo en una transformación institucional que trascienda los ciclos políticos y devuelva a la universidad el lugar que merece en la vida pública de Oaxaca.

Misael Sánchez / Periodista / Agencia Oaxaca Mx

Artículos relacionados

EN UNA SEMANA, EL C5 SALUD ATENDIÓ CERCA DE 400 EMERGENCIAS EN EL ESTADO

Redacción

Salomón Jara reconoce elección histórica en la UABJO y reafirma respeto a la autonomía universitaria

Redacción

Registra 85% de avance programa de sectorización de agua potable en San Juan Chapultepec: Ceabien

Redacción