15 mayo, 2026
Oaxaca MX
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La responsabilidad pública en un nuevo rectorado de la UABJO

La responsabilidad pública en un nuevo rectorado de la UABJO

Misael Sánchez

La toma de protesta del nuevo rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Farid Acevedo López, marca algo más que el relevo administrativo de una institución educativa. El acto ocurrido el 13 de mayo de 2026, con la validación formal del Consejo Universitario y la lectura de la constancia de mayoría de votos, coloca a la universidad en una coyuntura donde el discurso institucional, la vida pública y la responsabilidad social convergen de manera explícita . Con trece mil setecientos setenta y seis votos, el nuevo rector asume el encargo en un contexto donde la universidad no puede permitirse la inercia ni la improvisación.

El procedimiento fue claro y normado. La elección se sostuvo en el marco jurídico universitario y constitucional, lo que refuerza una idea central para la vida pública universitaria. La legalidad no es un trámite sino un cimiento de legitimidad. La protesta tomada por el entonces rector en funciones, Cristian Eder Carriño López, no solo cerró un periodo sino que abrió otro con una carga simbólica relevante para la comunidad académica . En una universidad históricamente atravesada por tensiones políticas, la formalidad del acto envía un mensaje de orden institucional que no es menor.

El primer mensaje del rector electo, Farid Acevedo López, delineó una ruta que combina unidad, transformación y responsabilidad social como ejes de gobierno universitario . El énfasis en que el triunfo no pertenece a una persona ni a un grupo, sino a la comunidad universitaria, intenta desplazar la lógica facciosa que durante años ha erosionado la gobernabilidad interna. La apelación a la unidad no aparece como consigna retórica sino como condición operativa para tomar decisiones en una institución plural y territorialmente diversa.

El discurso incorporó elementos que colocan a la universidad en el centro del espacio público. El reconocimiento de las escuelas preparatorias como cimiento del proyecto educativo, la defensa de la gratuidad de la educación pública y el compromiso con el uso responsable de los recursos apuntan a una concepción de la universidad como actor social y no como enclave burocrático . La idea de que cada peso debe traducirse en resultados tangibles conecta directamente con una demanda social persistente en Oaxaca, donde la inversión pública suele ser observada con escepticismo.

La insistencia en la autonomía universitaria como principio irrenunciable introduce una línea de tensión necesaria. Defender la autonomía implica asumir costos políticos frente a presiones externas y también disciplina interna para cumplir la normatividad propia . En este punto, la rectoría entrante se compromete a un equilibrio complejo entre apertura al diálogo y firmeza institucional, un equilibrio que definirá su viabilidad en los próximos años.

El mensaje incluyó además un compromiso explícito con la dignificación laboral del personal académico y administrativo, así como con la modernización de la infraestructura universitaria. Estas promesas no pueden leerse solo como agenda gremial. En términos de política pública universitaria, mejores condiciones de trabajo y espacios adecuados inciden directamente en la calidad educativa y en la capacidad de la universidad para cumplir su función social .

La nueva etapa que se anuncia para la universidad se sostiene sobre una narrativa de responsabilidad compartida. El llamado a dejar atrás divisiones y a reconocer el proceso electoral como expresión de vocación democrática plantea un escenario donde la gobernabilidad dependerá menos del discurso y más de la congruencia entre palabras y decisiones . En una entidad como Oaxaca, donde la universidad pública es uno de los principales espacios de movilidad social y producción de pensamiento crítico, el rumbo que tome esta rectoría tendrá efectos que trascienden los muros del campus.

La historia universitaria muestra que las rectorías se juzgan menos por sus intenciones iniciales que por su capacidad para sostenerlas frente a la realidad. El compromiso con la inclusión, la igualdad de género, la presencia territorial y la vinculación social dibuja un horizonte exigente. La universidad que se anuncia deberá demostrar, con hechos verificables, que puede ser más fuerte, más incluyente y más comprometida con su tiempo y su entorno, como se afirmó en el acto de protesta que hoy queda registrado como punto de partida .

Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx

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