La Comisión Nacional del Agua (Conagua), mediante el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), dio a conocer el pronóstico climático para 2026, en el que se anticipa un inicio favorable de la temporada de lluvias, acompañado de variaciones asociadas al establecimiento del fenómeno El Niño. El informe detalla que las precipitaciones comenzarán en mayo y se generalizarán en junio, con un comportamiento variable durante el verano y un repunte significativo hacia el otoño.
El SMN explicó que el monzón mexicano será determinante para la presencia de lluvias en el noroeste del país durante junio. Posteriormente, julio presentará una disminución en la humedad atmosférica, mientras que septiembre y octubre registrarán lluvias por arriba del promedio. En contraste, regiones del noreste, centro, oriente, sur y sureste podrían experimentar condiciones más secas a partir de julio, en concordancia con la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur.
En cuanto a temperaturas, se prevé un verano con valores superiores al promedio histórico, así como un alto potencial para ondas de calor en el noreste del país durante julio y agosto. Estas condiciones podrían intensificarse conforme avance la temporada, por lo que se recomendó a la población mantenerse informada y atender las recomendaciones de protección civil.
El pronóstico de ciclones tropicales para 2026 indica una temporada activa en el océano Pacífico, con entre 18 y 21 sistemas con nombre, incluidos hasta cinco huracanes de categorías mayores. En el Atlántico, la actividad será cercana o inferior al promedio, con entre 11 y 15 ciclones. Conagua enfatizó que, aunque el Atlántico presente una actividad reducida, el riesgo persiste, ya que un solo ciclón puede generar daños significativos.
El análisis histórico de los últimos 62 años muestra que Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas son las entidades con mayor incidencia de impactos por ciclones tropicales. Asimismo, el SMN señaló que existe una probabilidad del 61 % de transición hacia El Niño entre mayo y julio, con tendencia a fortalecerse durante el pico de la temporada de ciclones, entre agosto y octubre. Hacia el invierno, la probabilidad de que evolucione a un evento muy fuerte es del 25 %.
Conagua reiteró su llamado a la población para mantenerse informada a través de los avisos oficiales del SMN, especialmente durante los meses de mayor actividad ciclónica y térmica.
