El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer la actualización mensual de las Líneas de Pobreza correspondientes a febrero de 2026, documento que confirma un aumento anual tanto en la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) como en la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), en los ámbitos rural y urbano. Los datos, construidos a partir del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), muestran que el costo de las canastas alimentaria y no alimentaria continúa presionado por variaciones de precios en productos clave.
En el caso de la canasta alimentaria, el valor mensual de la LPEI se ubicó en 1,887.58 pesos en el ámbito rural y 2,516.97 pesos en el urbano, cifras que reflejan incrementos anuales de 5.6 % y 6.5 %, respectivamente. Estos aumentos superan la inflación general anual, que se situó en 4.0 %, lo que evidencia un encarecimiento más acelerado de los alimentos esenciales. El jitomate, los alimentos consumidos fuera del hogar y el bistec de res fueron los productos con mayor incidencia en el alza, con variaciones que impactaron de manera diferenciada a zonas rurales y urbanas.
El análisis mensual también muestra que las LPEI crecieron 1.3 % en el ámbito rural y 1.2 % en el urbano, impulsadas principalmente por el comportamiento de productos agrícolas y alimentos preparados. En el ámbito rural, el limón y la papa se sumaron a los incrementos más significativos, mientras que en el urbano destacó el aumento en el precio de la papa.
Respecto a la Línea de Pobreza por Ingresos, que integra tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria, el INEGI reportó variaciones mensuales de 0.8 % en zonas rurales y 0.7 % en urbanas. En su comparación anual, las LPI crecieron 4.6 % en el ámbito rural y 4.5 % en el urbano, también por encima de la inflación general. La mayor incidencia provino de la canasta alimentaria, que aportó 64.8 % del incremento anual en zonas rurales y 72.4 % en urbanas.
En la canasta no alimentaria, los rubros con mayor impacto fueron el transporte público y los cuidados personales en el ámbito rural, mientras que en el urbano destacaron educación, cultura y recreación, además del transporte público. Estos comportamientos reflejan presiones adicionales sobre los ingresos de los hogares, especialmente en servicios esenciales.
El INEGI recordó que, desde julio de 2025, asumió la actualización mensual de las Líneas de Pobreza bajo los mismos criterios metodológicos utilizados previamente por el Coneval. Las LP constituyen un referente fundamental para la medición de la pobreza multidimensional y permiten evaluar si los ingresos de la población son suficientes para cubrir necesidades básicas.
