28 abril, 2026
Oaxaca MX
Opinión

A propósito de géneros periodísticos y mezquindades

—El problema no es que no sepan escribir —dijo ella, mientras se servía otro café en la sala de redacción—. El problema es que creen que escribir es lo mismo que publicar.
Se llama Clara. Es mi amiga. Reportera de vieja escuela, pero con mirada quirúrgica. No usa adjetivos innecesarios. No tolera titulares sin verbo. Y no perdona a quien confunde una crónica con una nota.
—¿Y los géneros? —le preguntó uno de los nuevos, con voz de quien apenas empieza a entender que el periodismo no es solo contar cosas.
—Los géneros son como las herramientas de un cirujano. Si no sabes cuál usar, mejor no cortes.
Clara no hablaba por hablar. Había escrito noticias que tumbaron funcionarios, crónicas que se leían como confesiones, entrevistas que parecían interrogatorios. Y cada vez que alguien en la redacción decía “esto es una nota”, ella preguntaba: “¿Y qué tipo de nota?”
—La mezquindad más grande en este oficio —decía Clara— es fingir que uno sabe sin haber leído.
Lo decía mientras hojeaba un manual de géneros periodísticos como quien repasa un mapa antes de cruzar un campo minado. Sabía que muchos redactores escribían sin saber qué estaban haciendo. Que confundían el análisis con la opinión, el reportaje con la crónica, la columna con el artículo.
—No es que no sepan. Es que no les importa.
En la redacción, los géneros eran trincheras. Cada uno se refugiaba en uno. El columnista opinaba como si fuera dueño de la verdad. El reportero informaba como si no tuviera alma. El editor corregía como si fuera juez.
Clara no se refugiaba. Se movía entre todos. Escribía crónicas con datos, reportajes con ritmo, columnas con contexto. Y cuando alguien le decía que eso no se podía mezclar, ella respondía:
—¿Quién dijo que no? ¿El manual o tu miedo?
Un becario le preguntó:
—¿Cómo sé qué género usar?
Clara lo miró. No respondió de inmediato. Luego dijo:
—Depende de lo que quieras que el lector sienta. Si quieres que entienda, usa la noticia. Si quieres que piense, usa el artículo. Si quieres que camine contigo, escribe una crónica.
El becario anotó. Clara siguió escribiendo. No sabía que acababa de dar la mejor clase de redacción que ese joven tendría en su vida.
Clara se fue sin despedirse. Dejó una carpeta en su escritorio. Dentro, había recortes de sus textos, anotaciones al margen, y una hoja con una sola frase:
Los géneros no son moldes. Son caminos. Aprende a caminar todos. Y luego, haz el tuyo.
A propósito de géneros y mezquindades, esta crónica no es una nota, ni un artículo, ni una columna. Es lo que queda cuando alguien escribe con todo lo que sabe y todo lo que ha vivido. Es el género que no está en los manuales. El que se inventa cuando el periodista deja de fingir y empieza a contar de verdad.
Lean todos los géneros. Domínenlos. Respétenlos. Y luego, cuando ya no les sirvan, creen el suyo. Porque el más valioso es el que nace de lo que ustedes tienen que decir. Y eso, nadie lo puede enseñar. Solo se puede escribir.
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Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx

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