Al segundo trimestre de 2025, Oaxaca ha logrado sostener una posición fiscal estable, con indicadores que reflejan disciplina financiera, eficiencia recaudatoria y control del endeudamiento. Las principales agencias calificadoras —HR Ratings, Fitch Ratings y Moody’s Local México— han ratificado sus evaluaciones sobre la calidad crediticia del estado, lo que confirma que la política financiera implementada por la administración del gobernador Salomón Jara Cruz, bajo la dirección técnica del secretario de Finanzas, Farid Acevedo López, ha generado resultados concretos y verificables.
HR Ratings mantuvo la calificación de Oaxaca en HR A+ con perspectiva estable. La agencia destaca el manejo prudente de la deuda pública, el cumplimiento de metas fiscales y la capacidad del estado para enfrentar sus obligaciones sin recurrir a financiamiento extraordinario. Fitch Ratings, por su parte, ratificó la calificación en A(mex), también con perspectiva estable, señalando que Oaxaca presenta un perfil de riesgo bajo en cuanto a liquidez y sostenibilidad de deuda. Moody’s Local México mantuvo la calificación en A1.mx, reconociendo la consistencia en el comportamiento de los ingresos propios y el control del gasto operativo.
Estas opiniones no son halagos. Son diagnósticos. Y en Oaxaca, donde históricamente la dependencia de transferencias federales ha sido estructural, mantener la confianza de las calificadoras representa un logro técnico relevante.
Al cierre de junio, los ingresos de gestión —es decir, aquellos recaudados directamente por el estado— ascendieron a 3,587 millones de pesos, lo que representa un crecimiento del 23.05% respecto a lo estimado en la Ley de Ingresos 2025. Dentro de este rubro, los impuestos estatales alcanzaron 1,267 millones de pesos, con un incremento del 10.80% sobre lo presupuestado. Los derechos sumaron 1,680 millones, y los productos y aprovechamientos mostraron aumentos de 309.54% y 1,019.44% respectivamente.
Este comportamiento no es casual. Es resultado de una estrategia fiscal que incluye bancarización del cobro, ampliación de puntos de pago, digitalización de trámites y estímulos fiscales focalizados. Farid Acevedo López ha operado esta transformación con perfil técnico, sin protagonismo político, pero con resultados que impactan directamente en la capacidad operativa del estado.
Las calificadoras coinciden en que Oaxaca mantiene un nivel de endeudamiento manejable. El pasivo directo no ha crecido de forma desproporcionada, y el costo financiero se mantiene dentro de parámetros razonables. La Secretaría de Finanzas ha priorizado el uso de ingresos ordinarios para cubrir obligaciones, evitando presiones sobre el presupuesto y reduciendo la exposición a riesgos de refinanciamiento.
Este enfoque ha permitido que Oaxaca se mantenga fuera de los focos de alerta del sistema nacional de monitoreo de deuda subnacional. En un contexto donde otras entidades enfrentan presiones por gasto corriente, Oaxaca ha logrado sostener su operación sin comprometer su estabilidad financiera.
La administración de Salomón Jara ha entendido que gobernar también implica sostener las finanzas públicas con rigor. No se trata de austeridad como discurso, sino de eficiencia como práctica. La política de ingresos ha sido diseñada para fortalecer la autonomía fiscal del estado, mejorar la calidad del gasto y garantizar la continuidad de los programas sociales y de inversión.
Las calificadoras no evalúan intenciones. Evalúan resultados. Y al segundo trimestre de 2025, Oaxaca ha demostrado que es posible recaudar más, gastar mejor y endeudarse menos. Sin estridencias. Sin simulación.
La ratificación de las calificaciones crediticias no es un fin en sí mismo. Es un medio para acceder a mejores condiciones de financiamiento, atraer inversión y consolidar una reputación institucional que respalde las decisiones del Ejecutivo estatal. En Oaxaca, ese activo se ha construido con datos, con gestión y con una política financiera que, por primera vez en años, parece tener brújula.
La Secretaría de Finanzas, bajo el liderazgo de Farid Acevedo López, ha convertido la estabilidad fiscal en una herramienta de gobernabilidad. Y en el contexto de la administración de Salomón Jara, esa estabilidad no es decorativa. Es estructural. Es política. Es Oaxaca.
MS/OMX
