Oaxaca registró una tasa estandarizada de 602 defunciones por cada 100 mil habitantes durante 2024, según el informe preliminar de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) publicado por el INEGI. Aunque no figura entre las entidades con mayor mortalidad, el dato revela una constante: las enfermedades crónicas siguen siendo las principales causas de muerte, y la desigualdad territorial marca diferencias profundas en el acceso a salud y prevención.
En total, México reportó 818,437 defunciones en el año, un incremento del 2.3 % respecto a 2023. De estas, el 89.6 % fueron por enfermedades y problemas relacionados con la salud, mientras que el 10.4 % se atribuyó a causas externas como accidentes, homicidios y suicidios. Oaxaca se mantuvo dentro del promedio nacional, pero con particularidades que merecen atención.
Las cinco principales causas de muerte en el país fueron: enfermedades del corazón (192,563 casos), diabetes mellitus (112,641), tumores malignos (95,237), enfermedades del hígado (40,704) y accidentes (39,729). En Oaxaca, estas causas se replican con variaciones en intensidad, especialmente en zonas rurales donde el acceso a diagnóstico temprano y tratamiento especializado es limitado.
La diabetes, por ejemplo, representa una amenaza silenciosa. En comunidades indígenas, donde la alimentación ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, los casos se multiplican sin que exista una red efectiva de atención. Las enfermedades del hígado, muchas veces asociadas al consumo de alcohol y hepatitis no tratada, también muestran una prevalencia preocupante en la región.
En comparación con otras entidades, Oaxaca se ubica por debajo de Chihuahua (769), Colima (762) y Quintana Roo (744), que encabezan la lista de tasas estandarizadas más altas. Sin embargo, la diferencia no necesariamente implica mejores condiciones de salud. En estados como Guerrero (523) y Sinaloa (535), la baja tasa puede estar relacionada con subregistro o falta de cobertura institucional.
Otro dato relevante es la distribución por sexo: el 55.9 % de las defunciones fueron de hombres, y el 44.0 % de mujeres. En Oaxaca, esta proporción se mantiene, pero con particularidades en causas externas. Los homicidios, por ejemplo, afectan más a hombres jóvenes, mientras que las enfermedades crónicas predominan en mujeres mayores.
Los meses con mayor número de defunciones fueron enero (9.7 %), mayo (9.3 %) y febrero (8.5 %), lo que coincide con temporadas de mayor vulnerabilidad respiratoria y climática. La influenza y la neumonía, que ocuparon el sexto lugar nacional en causas de muerte, siguen siendo letales en poblaciones con acceso limitado a vacunas y atención médica oportuna.
El informe también destaca que las defunciones por insuficiencia renal, enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y agresiones (homicidios) ocupan lugares relevantes en la lista. En Oaxaca, estos padecimientos se agravan por la falta de infraestructura hospitalaria y la dispersión geográfica.
En resumen, las cifras del INEGI no solo contabilizan muertes: dibujan un mapa de desigualdades. Oaxaca, con su diversidad cultural y territorial, enfrenta retos específicos en salud pública. Las enfermedades crónicas, la violencia y la precariedad institucional siguen siendo causas de muerte que podrían prevenirse con políticas más cercanas a la realidad local.
Fuente: Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2024, INEGI
