Oaxaca, julio de 2025. Una fotografía estadística revela los contornos de una economía que, sin abandonar sus raíces informales, se adentra cautamente en la digitalización. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) documentó en su boletín de resultados definitivos de los Censos Económicos 2024 un conjunto de transformaciones que marcan el quehacer económico del estado.
La entidad registró 350,341 establecimientos operando en 2024. El 72.3 % se concentra en zonas urbanas, mientras que 70,519 unidades mantienen actividad en entornos rurales. El desglose territorial exhibe una dicotomía entre la presencia comunitaria y el enclave urbano. Oaxaca capital, el Istmo y la Cuenca del Papaloapan figuran como polos comerciales; mientras que la Mixteca y Sierra Sur sostienen núcleos productivos de subsistencia e iniciativas locales dispersas.
Dentro del sector privado y empresas paraestatales, el censo identificó 252,176 unidades económicas, en su mayoría microempresas que, con 10 personas o menos, representan el 98.2 % del total y emplean al 76.3 % del personal ocupado. En contraste, las grandes empresas suman apenas 0.02 %, aunque concentran el 29.8 % del valor agregado censal bruto, lo que subraya la concentración del capital en pocas manos.
Uno de los hallazgos más contundentes es la disminución del outsourcing. La figura de trabajadores contratados por otra razón social, que en 2018 abarcaba el 5.2 %, cayó en 2023 a un marginal 0.4 %, lo que puede interpretarse como resultado de regulaciones recientes y presión laboral.
Sin embargo, esta formalización selectiva no ha frenado el avance de la informalidad. Las unidades económicas informales en Oaxaca crecieron de 80.0 % (2018) a 81.5 % (2023). El personal ocupado en estos espacios descendió levemente del 49.9 % al 46.9 %, lo que sugiere un leve desplazamiento hacia esquemas mixtos o prácticas híbridas. A pesar de esta prevalencia, el 83.5 % del valor agregado censal bruto proviene del segmento formal, acentuando la distancia entre el volumen de empleo y productividad.
La distribución por género permite delinear patrones sectoriales. Las mujeres concentran su participación en hoteles (66.2 %), servicios educativos (61.1 %) y comercio minorista (60.5 %). En oposición, los hombres dominan pesca (88.1 %), transporte (85.0 %) y construcción (84.7 %). Esta segmentación no obedece únicamente a roles tradicionales, sino que revela dinámicas de acceso desigual a sectores más capitalizados.
En cuanto a la inclusión de personas con discapacidad, 3,381 unidades reportaron contrataciones. De estas, 56.2 % pertenecen al comercio y 27.9 % a los servicios. La discapacidad visual fue la más frecuente (1,773 personas), seguida de dificultades para caminar, oír y comunicarse. El dato no solo humaniza la estadística, sino que también expone la escasa inserción en industrias que requieren alta especialización o infraestructura adaptativa.
Por otro lado, el censo indagó por primera vez sobre el uso de herramientas digitales. Aunque 41,224 unidades declararon emplear internet, menos del 2 % utiliza inteligencia artificial o robótica avanzada. Buscadores (83.6 %) y repositorios de información (57.9 %) son las herramientas más comunes, lo que refleja una economía que digitaliza la búsqueda más que la operación.
Los sectores con mayores tasas de crecimiento fueron comercio mayorista de botanas y frituras (42.0 %), pesca de especies diversas (29.5 %) y **comercio mayorista de cemento, tabique y grava (21.8 %)】. Estos datos, aunque anecdóticos a primera vista, evidencian la intensificación del consumo urbano y el dinamismo de industrias extractivas o de transformación primaria.
En síntesis, Oaxaca emerge como un ecosistema económico donde la resistencia microempresarial convive con la concentración productiva, la informalidad compite con la digitalización incipiente y las brechas sociales se mantienen en sectores clave. La estadística no ofrece conclusiones absolutas, pero sí una cartografía laboral que requiere lectura crítica, planificación pública y narrativa periodística que la sitúe en el pulso profundo de la realidad oaxaqueña.
