Cuando julio se asoma en el calendario, Oaxaca no solo marca el inicio de un mes, también inaugura una temporada de comunión entre culturas, de memoria viva, de una celebración que trasciende el folclore para convertirse en un acto de resistencia y amor colectivo.
La Guelaguetza, la máxima fiesta cultural del estado, vuelve en 2025 con más fuerza que nunca, reafirmando su esencia como una ofrenda generosa al mundo entero.
El origen de la palabra “Guelaguetza” hunde sus raíces en el zapoteco guendalizaa, que significa “ofrenda, presente, algo que se comparte”.
Esta definición no solo explica su nombre, sino que define su espíritu. No es una fiesta para ser vista, sino para ser vivida; no es un espectáculo, sino una declaración de identidad.
En su edición número 93, la Guelaguetza 2025 reunirá a 16 culturas indígenas y al pueblo afromexicano, quienes subirán al Auditorio Guelaguetza los días 21 y 28 de julio en los tradicionales “Lunes del Cerro” y su respectiva Octava.
Las funciones serán a las 10:00 y 17:00 horas. “Queremos que las familias se reencuentren con sus raíces, que las y los visitantes entiendan que esta fiesta no se inventó para el turismo, sino que viene de siglos de historia y reciprocidad comunitaria”, señala la secretaria de Turismo de Oaxaca, Saymi Pineda Velasco.
Pero la Guelaguetza no se limita a dos días.
Durante todo el mes de julio, Oaxaca se transforma en un corredor de festivales y encuentros multiculturales. El arranque oficial será el 18 de julio, con la presentación del Bani Stui Gulal, que en zapoteco significa “Repetición de lo antiguo”.
Esta ceremonia es un acto de memoria colectiva donde se revive el origen y la evolución de la Guelaguetza a través de la danza y el teatro popular.
El 19 de julio tendrá lugar el primer convite, una especie de procesión festiva con más de 30 delegaciones que recorrerán las calles principales de Oaxaca partiendo desde la icónica Fuente de las Ocho Regiones.
Ese desfile es un himno visual a la diversidad de trajes, músicas, rituales y sonrisas que conforman el alma de Oaxaca.
Al día siguiente, el 20 de julio a las 20:00 horas, el Auditorio Guelaguetza se llena de emoción con la escenificación de La leyenda de Donají, una obra que revive el mito de la princesa zapoteca y su trágico destino.
Con música en vivo, coreografía magistral y una narrativa épica, este espectáculo es un momento imperdible para comprender la profundidad simbólica que encierra esta festividad.
Los sabores de Oaxaca también tienen su propio escenario.
Del 19 al 31 de julio, el Parque Primavera Oaxaqueña será sede de la Feria Tradiciones Guelaguetza 2025, una muestra de las ferias comunitarias que recorren los pueblos de los Valles Centrales: desde el festival del tejate hasta el del carrizo, pasando por los de la cantera, el mole, el tamal o los alebrijes.
A la par, se celebrará uno de los encuentros más esperados: la Feria Internacional del Mezcal, del 18 al 29 de julio en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, en Santa Lucía del Camino.
Allí, los visitantes podrán conversar con maestras y maestros mezcaleros, saborear los destilados artesanales y adentrarse en los secretos de la producción tradicional, ese que nace del agave cocido en hornos de piedra y se transforma, sorbo a sorbo, en identidad líquida.
Cada julio, Oaxaca reafirma que la tradición no es una jaula del pasado, sino una semilla que florece con cada generación.
La Guelaguetza 2025 promete ser un crisol donde se entrelacen lo antiguo y lo contemporáneo, lo ritual y lo festivo, lo local y lo universal.
Una invitación a ver el mundo desde la mirada de los pueblos, donde compartir no es solo dar, sino también es ser comunidad.
