EDITORIAL
Por supuesto que los invitados especiales a la Guelaguetza 2022 deben ser las y los oaxaqueños, sobre todo 2 años después de haberse suspendido por la pandemia.
Aunque es un espectáculo comercial que ya fue acaparado por los prestadores de servicios turísticos, todavía conserva algo de su esencia cultural.
Ahora que está de moda hablar de la gentrificación del centro histórico de Oaxaca, también la Guelaguetza demeritó en eso, un espectáculo que todavía tiene la capacidad de congregar a regiones y hermanarlas en una fiesta popular que todavía se considera un homenaje racial.
Es importante ponderar que los Lunes del Cerro todavía son de los oaxaqueños, sobre todo a nivel familiar y comunitario, una fiesta que también disfrutan los turistas, a quienes compartimos nuestra Guelaguetza, como una expresión cultural popular que no debe descuidarse.
